domingo, 7 de agosto de 2016

Osvaldo Bayer: "Yo le hice el primer paro a Noble en Clarín. Y fue un éxito bárbaro"


“Buenas tardes, bienvenidos al Tugurio. Tomen asiento. Ustedes dirán”

La impasible neurosis del tiempo perdido y los cuatro minutos tarde se esfumaron en esa cálida bienvenida. Literalmente, en El Tugurio hace calor. Los libros y las plantas se nos caen encima, conglomerado simbólico del impulso vital atemporal que mantiene a Osvaldo Bayer siempre en la calle, en la lucha, en las trincheras olvidadas de una Historia que resuena como un eco inexorable que él se encarga de resonar generación tras generación, desde hace más de sesenta años. Con el compromiso –dirá su amigo Walsh sobre el final de aquella pieza magistral de Historia y Economía Política, y antes de ser desaparecido por esos tipos a los que Bayer les hace la justa guerra pacífica de la revisión histórica constante, incesante- de dar testimonio en los tiempos difíciles.

Osvaldo toma una copita de vermouth. O de marsala, acaso. La soda aún está sobre la mesa. Gira la copita con una mano. Juguetea. Mira a la nada. Parece satisfecho por anticipado. Hay todavía silencio en ese cielo periodístico de seis.

(Segundos antes de comenzar, alguno se habrá preguntado, para sus adentros, quién pagará la cuantiosa factura de gas que alimenta la calidez de El Tugurio en plena argentina de tarifazo macrista)

Osvaldo, muchas gracias por recibirnos. Hace un par de semanas hubo un fallo acerca de la película Awka Liwen. Los herederos de Martínez de Hoz le habían iniciado acciones legales a usted y al director de la película -Mariano Aiello- acerca de lo que suponían una especie de “ofensa” hacia la familia. Se pretendía la censura del film. Nos enteramos de que finalmente eso fue desestimado. Se consideraron -entre otras tantas causas- que el "honor familiar" no podía ser comprendido con tanta diferencia generacional. Y, además, porque estaba documentado de una forma que era absolutamente irrevocable. Es un precedente muy positivo para lo que es el trabajo del revisionismo.

Sí, ha sido un triunfo. Ha sido un triunfo traer la verdadera historia de la familia Martínez de Hoz, que siempre actuó en la parte de arriba, digamos. Bien en la parte de arriba, con la gente de gran poder económico. Me iniciaron un juicio a mí y a los coautores de la película. Pero finalmente, la justicia nos dio la razón a nosotros. Sinceramente estoy muy agradecido a la justicia, porque hizo verdaderamente justicia. 
Dijimos nada más que la verdad. Lo comprobamos todo. Pieza por pieza, comprobamos. Así que no tenían por qué hacernos juicio. Pero ellos creyeron que su influencia en la justicia iba a presionar para que les dieran la razón a ellos. Y no fue así. Quiere decir que estamos viviendo un nuevo período en la justicia.
Nosotros teníamos temor porque sabemos que la justicia muchas veces ha juzgado mal. Principalmente a los de menor poder. Y como los Martínez de Hoz son todopoderosos, creímos que íbamos a perder. Pero ganamos. Y nos pusimos muy muy contentos. Hay justicia en la Argentina.

El trabajo sobre la película fue en línea directa con lo que había sido el trabajo sobre La Patagonia Rebelde, que en algún momento usted inició…

Claro, tiene mucho que ver, sí.

¿Se encontró con alguna nueva línea a trazar que usted tal vez no había percibido del todo antes?

Y, bueno, lo de Roca. La división de la tierra por parte de Roca. Es la del poder de la Sociedad Rural en aquellos años. Se le dio todo el campo. Todo el campo se les dio a ellos. Latifundios inmensos. Y eso quedó al descubierto con ese juicio. Nos quisieron hacer callar y no pudieron. Sinceramente, hay que hacer un nuevo reparto de la tierra, porque no fue democrático lo que hicieron Roca y Avellaneda.

¿Cree que en algún momento puede suceder eso? Teniendo en cuenta que, en el caso de Martínez de Hoz, son dos millones y medio de hectáreas, prácticamente. 

No sé, es difícil, pero puede ser. Espero que sí.

El documental ha sido incluido en el sistema educativo nacional, ¿cómo interpreta que se incluya dentro del sistema educativo y que ese gesto no vaya acompañado de políticas públicas con respecto al tema de las tierras? 

Algo es algo. Queda la idea, la semilla. Así que me parece muy bien, que veamos eso ya en la enseñanza. Que veamos lo que vienen a ser los pueblos originarios, las represiones que sufrieron. Tenemos que saberlo. 

¿Cómo ve la escuela hoy? 

La veo bien, pero hay que profundizar. Más democracia, enseñar más democracia en el gobierno. Enseñar cómo a través de los organismos democráticos se puede lograr más democracia. Y no dormirnos en el estado en que estamos ahora. 

Osvaldo, me gustaría saber cuál es su definición de anarquismo, cuáles son sus valores. Para alguien que quizás no está tan interiorizado en el tema. 

Bueno, anarquismo es la resolución de todo en asamblea. No hay nadie que nos pueda representar sino la asamblea. La asamblea del pueblo. Siempre por mayoría. Ese es el anarquismo, de alemán igualdad, llegar a la igualdad. 

A través de su obra, hemos podido estudiar cómo se desenvolvió el anarquismo en el siglo XX, acá en Argentina principalmente ¿Cuál piensa que es el presente del anarquismo? ¿Cómo lo analiza usted en este siglo XXI? 

Muy difícil, muy difícil. Pero igual está sobresaliendo. Todas las resoluciones en asamblea pública. Claro, es difícil, pero hay que lograrlo. Sigamos trabajando, por lo menos llegar a algo de eso. Más democracia, eso es a lo que tenemos que llegar. Más democracia, más participación de la gente. Todo tiene que resolverse con la participación de la gente. Las asambleas barriales, que ya se habían creado hace poco y tuvieron mucho éxito. Las asambleas generales, sindicales, etcétera. Todo por asamblea. 

¿Hay alguna figura que usted vea como emblemática del anarquismo actualmente? 

No, lo hay en la historia. Actualmente no hay nada. Y es cuestión que en las escuelas, en los colegios se enseñe lo que es el anarquismo: la libertad, la libertad y la democracia en libertad. La verdadera democracia en libertad. 

¿Y por qué piensa usted que no hay ningún representante de esta ideología en la actualidad? 

Y, porque la influencia del poder económico ha sido muy grande. Sigue influyendo. Realmente ha terminado con todos los movimientos verdaderamente de base. Y tenemos que seguir trabajando. Es un trabajo inmenso, que no tiene fin. Pero hay que hacerlo. Más democracia, más asambleas, más igualdad…esa es la palabra bendita. 

El año que viene se empieza a filmar la película sobre Severino Di Giovanni. Varias veces se la ha querido llevar al cine, ¿Cómo vive que finalmente se filme? 

Sí, por fin. Es un triunfo. Tantos años…cuarenta años que luché por ese tema, y nunca pudo hacerse. Y menos mal que el libro no fue prohibido últimamente y lo podemos leer. Sí, es la verdad histórica, no hay ninguna mentira allí. No hay ninguna exageración. Nadie puede iniciarme juicio por algo. 

¿Qué opinión le merecen los festejos por el bicentenario y las frases que tuvo Macri sobre la “angustia” de los próceres?

Bueno, yo sobre Macri no quiero hablar. Porque voy a hablar mal, muy mal. Así que mejor que no hable. Y le digo mi opinión: es una sociedad que anda a los empujones, digamos, con sus cosas buenas y sus cosas malas. Todavía no tenemos una verdadera democracia, la vamos a tener realmente cuando el voto valga y se haga cumplir con lo que quiere el pueblo. Pero sinceramente prefiero este estado de cosas y no las dictaduras. Las dictaduras me vinieron muy mal, tuve que irme al exilio, cambiaron mi vida completamente. En cambio en la democracia podemos vivir, podemos hablar, podemos discutir, podemos conversar, podemos hacer esto… 

Respecto de lo que van siendo estos meses de gobierno, ¿puede llegar a sacar alguna conclusión de acá a un futuro cercano?

Yo creo que va a cambiar todo. Realmente hemos empezado a dar pasos hacia atrás y creo que va a venir peor, y la gente va a votar. La gente va a votar, sacándonos de encima a este señor. Ojalá.

Más allá de la posibilidad del voto, de lo que venga el año que viene cuando haya elecciones, ¿qué posibilidades de cambio “desde abajo” ve que puede llegar a emerger?

Y, todo es político. Todo es político y tiene que movilizarse la gente para llegar a un reparto de la tierra verdaderamente justo y democrático. Esperemos que la gente reaccione. Que la gente del interior reaccione. Que haya movilizaciones, que se discuta esto.

En el caso de este gobierno, se ve puntualmente y expuesta la participación de algunos funcionarios en actividades privadas y cómo a través de lo público se genera traspaso de riquezas. ¿Cómo ve esta democracia en la que hay una injerencia mucho más visible de los mercados?

Es una democracia disfrazada. Aquí el poder lo tienen realmente los que tienen el poder económico. Lo vemos en las elecciones, ¿quiénes ganan? Los candidatos que tienen más publicidad, que son más conocidos, que salen más en los diarios…y no realmente los que quiere la base. Es muy difícil, pero tenemos que seguir luchando. Es una lucha que no tiene término. Más democracia, qué hermosa palabra, más democracia…

¿Cómo definiría al Kirchnerismo?

Tienen cosas positivas y cosas negativas. Más no puedo definirlos. Porque realmente no tienen un programa a cumplir, sino que van actuando de acuerdo a las circunstancias, entonces es difícil. Bueno, por lo menos conservar un Estado no democrático, pero sí con las libertades que hay actualmente. Por lo menos conservarlo y fundamentarlo cada vez más. Conseguir muchas más libertades y llegar alguna vez al poder de las asambleas.

Y respecto de lo que fueron las últimas elecciones, de cómo se polarizó la elección entre Scioli y Macri, ¿cómo ve el rol de la izquierda ahí?

La izquierda tiene muy poca posibilidad siempre. Tiene que largarse a la calle… Y establecer eso, exigir las asambleas públicas como antes era. Ese período que tuvieron las asambleas, precioso período. Yo la verdad que aprendí lo que es la verdadera democracia en esas asambleas barriales. Volver a las asambleas barriales es, por lo menos, el primer paso hacia una democratización verdadera de la Argentina. Mientras haya dos o tres partidos políticos que se cambian el poder, no hay democracia.

Si pensamos que en los 60 y en los 70 el eje de las luchas era la clase obrera, la identidad de obrero como aquellos que iban a llevar adelante un cambio social, ¿cree que hoy la clase obrera,  sigue teniendo esa fuerza, o podemos pensar en otras identidades?

Yo creo que sí, pero no hacen uso de esa fuerza. Creo que tienen que actuar más, tienen que ser más protagonistas de los hechos. Ojalá que lo hagan. Los periodistas que estamos en eso vamos a hacer una lucha para mover más todo eso. Las asambleas públicas, las asambleas barriales, las asambleas obreras. Es la verdadera democracia.

Osvaldo, ¿qué opina de los medios hegemónicos de comunicación en la actualidad?

Bueno, pienso que son un desastre. Pienso que nos desorientan. Pienso que nos desinforman. Por eso, tenemos que luchar para llegar a una verdadera democracia de los medios, que representen al pueblo, que representen a los sectores del pueblo directamente, y no a grandes empresas. Y eso se puede hacer por ley, ojalá que lo logremos.

Usted, como periodista de investigación, hasta como revisionista histórico, ¿qué mensaje tiene para los jóvenes que se dedican al periodismo, o que empiezan en esos pasos? ¿Qué les aconsejaría?

Bueno, les aconsejaría siempre luchar por más democracia. Siempre luchar por la opinión pública: traerla, no esconderla. Ser fieles realmente a la verdadera política democrática. Yo lo hice, no me fue muy bien porque me echaron de varias publicaciones. Pero estoy orgulloso de haberlo hecho. Ojalá que los demás periodistas sigan ese ejemplo. Verdadera democracia, verdadera defensa de los derechos del pueblo. Dentro de las empresas que uno trabaja, tratar de tomar esa línea, y defender esa línea. Yo lo hice y me fue bastante bien. Hasta que al final por supuesto me echaron. Pero de cualquier manera pude hacer mucho. Traer verdadera información, que es la defensa del pueblo, la defensa de los derechos del pueblo. Una economía que sirva para todos. Eso es por lo que tenemos que luchar los periodistas. A través de nuestras organizaciones también.

De todos los lugares en donde usted estuvo, sea por placer, por obligación o por exilio ¿cuál es su lugar en el mundo?

¿Mi lugar en el mundo? La Argentina, Buenos Aires. Soy santafesino pero me gusta Buenos Aires.

Y si tuviera que elegir un momento de su vida que lo haya marcado, ¿cuál sería?

Y, el momento en que fue la dictadura militar, y que tuve que irme. Y sin embargo me generó mucho en los diarios. En el Diario Clarín me defendieron mucho, hasta que fui expulsado. Pero ese período fue de lucha, ese período fue de poner la cara por más democracia, por defender a la democracia, por defender los derechos. Y vino una horrible dictadura, la dictadura de la desaparición de personas. Ojalá que nunca la volvamos a vivir.

Usted trabajó varios años en el Diario Clarín, ¿qué similitudes y diferencias ve usted entre el Clarín que era en los años en los que trabajaba usted, y el que es actualmente?

No veo mucha diferencia. Pero a ciertos periodistas nos permitían ciertas libertades. Yo no puedo decir que haya sido censurado en el Diario Clarín, sino que me han publicado todo tal cual yo escribía. Ese era Noble, el director (Roberto) Noble. Que siempre venía y conversaba conmigo. Una vez a la semana, el Dr. Noble recorría la redacción y siempre quedaba al lado de un redactor para conversar con él, y muchas veces se quedó a conversar conmigo.

¿Es cierto que le hizo el primer paro a Noble?

Si, le hice el primer paro, sí. Y fue un éxito bárbaro…

Pensando de la dictadura para acá, ya de la vida democrática de los últimos años, ¿qué historia merecería ser contada, al nivel de lo que usted contó de la Patagonia Rebelde?

Ir a fondo con la muerte argentina, la desaparición de personas. Investigar a fondo todo eso. Crimen por crimen, víctima por víctima. Esclarecer ese pasado que es que el que nunca tiene que repetirse en la Argentina. Yo ya he incitado a hacer un trabajo entre varios periodistas, varios investigadores, para traer la dictadura y sus desaparecidos, la personalidad de cada desaparecido. Y lo que se logró. Eso es lo que tenemos que hacer. Nunca repetir la dictadura.

Hablando del golpe militar, ¿es cierto que allá por fines del 81 o el 82, había unos intelectuales y personajes de la cultura que querían volver? ¿Cómo fue esa historia con Julio Cortázar?

Sí. Quisimos volver todos con Cortázar el día que acá se hacía una gran reunión internacional de periodistas y escritores. Pero Cortázar no quiso. Nos dijo: “yo no quiero que me peguen un tigo en la cabeza”. No podía pronunciar la “r”, él. Solamente puedo hablar bien de Cortázar. Cómo nos ayudó a los exiliados, cómo hizo todo lo posible para que la pasáramos bien…

¿Tenía una relación cercana con Cortázar?

Sí. Siempre nos recibió, siempre nos atendió muy bien. Hizo todo lo posible para que tuviéramos alguna ocupación en Europa. Se portó muy bien, era una gran persona. Tengo el mejor recuerdo de él.

¿Y, a nivel literario,le gustaba leerlo?

Sí, sí, además me parece un gran intelectual.

Y respecto de Borges, ¿qué opinión le merece como artista, habiendo compartido la contemporaneidad?

Bueno, saber tanto para nada…Es decir, escribir tan bien, tan bien, para realmente no buscar un mundo mejor, sino tratar de conservar el antiguo mundo lleno de injusticia. Ese es Borges, así se lo puede definir. Pero un gran escritor, sin ninguna duda.

¿Pudo charlar alguna vez con él, tuvo algún intercambio?

Sí. En la calle Florida. Él caminaba por la calle Florida, y ahí lo paré dos o tres veces. Y él se detenía a conversar con uno sobre los temas políticos de la actualidad de ese momento o sobre cómo había que hacer el movimiento de los escritores. Pero él era muy conservador. No tenía salvación, como digo.

Cambiando un poco de tema: usted siempre fue un hombre interesado en el fútbol. Lo jugaba y de hecho escribió un libro sobre historia del fútbol argentino. ¿Qué opina de la actualidad del fútbol de nuestro país?

Lo he abandonado hace mucho. Para mí es puro negocio, ha perdido la cosa preciosa del deporte. El fútbol, esa asociación de once personas que juegan todas para dar el triunfo final. ¡Qué hermoso!

¿Y por qué dice usted que se distanció del fútbol?

Y, porque veo que es una cuestión de negocios, nomás, de vender entradas y nada más. De realizar viajes que den resultado financiero. Cuando tendría que ser todo gratis eso, el deporte, tendría que ser gratuito. La gente jugar por el deporte mismo, y no por dinero. Fue corrompido totalmente.

¿En qué posición le gustaba jugar?

Yo jugaba de arquero. Y me pone muy mal porque me metían gol casi siempre a los dos minutos.

Yo recuerdo una anécdota que ha contado acerca de uno de los primeros partidos tal vez que haya jugado, que le hicieron un gol a los veinte segundos y salió corriendo…

Sí. Aquí en la calle Arcos, que antes era de tierra, y veníamos a jugar ahí porque pasaba un carro cada veinte minutos, o cada media hora. Bueno, a mí nunca me elegían porque era muy malo para jugar. Pero una vez faltaba un jugador y me pusieron a mí. Cuando empieza el partido, toma la pelota el centroforward. Corre, corre, corre, corre, corre hasta que queda frente al arco. Frente a mí. Tira…gol. A los veinte segundos de empezar el partido. Vi cómo los de mi equipo se prepararon para correrme… y me corrieron. Ese día corrí como loco, y les gané a todos, no me alcanzaron. Llegué allá a la placita, y ahí ya se fueron los que me perseguían. Y nunca más jugué al fútbol, ese fue mi estreno y mi fracaso, qué va a ser…

Usted recién mencionaba cuando jugaba a la pelota acá en esta misma calle, hace tantos años, ¿cómo vivió el desarrollo de este barrio que actualmente es uno de los más transitados quizás de la Capital?

Tiene la historia de todos los barrios. Fue cada vez más terminando con las casas con jardines y teniendo casas de departamentos. Ahora son casi todas casas de departamento. Antes nos conocíamos todos en el barrio. Ahora no nos conocemos nada, nadie, entre nosotros. Cómo ha cambiado la vida. Esa es la verdad.

Hay muchos libros acá, si usted tuviera que elegir uno o dos libros que recomendaría, o el que elegiría como una forma suya de mostrarse a los otros ¿qué libro no habría que dejar de leer?

Es comprometerse mucho. Todos, en lo posible todos.

¿Qué piensa usted de su obra, viéndola desde el presente, desde la perspectiva que dan los años?

Estoy muy agradecido. Muy agradecido con cómo los editores trataron a mis libros, y cómo me ayudaron a pesar del peligro de mis libros. Estoy muy muy agradecido, y lo voy a decir siempre.



Y cuando nos levantamos, nos vamos despegando de ese apacible tugurio atemporal que es la casa de Osvaldo Bayer, embelesados por la bella certeza intuitiva de que tuvimos el privilegio y el honor de presenciar una entrevista histórica, su voz fuerte y clara nos alcanza como una revelación:

“Gracias por venir, –nos despide contento, extasiado de recuerdos prolíficos y futuros cercanos-, y sigan haciendo eso que ustedes hacen, darles voz a los que no tienen voz.”



Entrevista realizada para el programa radial "Lo Menos Pensado"
(Lunes de 21 a 24 hs. por 
www.radiobarbarie.com.ar)

Fotografía y Video: LucianoAcuña
  



viernes, 29 de julio de 2016

Explotación laboral en Supermercados Día - Testimonio de Josefina


¿De cuánto constaba la jornada laboral?
La jornada laboral era de ocho horas, y supuestamente teníamos que tener un descanso de media hora. La empresa te lo cortaba a quince minutos. O la mayoría de los días, no lo daba. El trabajo era mayormente parado. Reponiendo, atendiendo en la caja o limpiando. Con tiempos que iban poniendo ellos, midiendo. Todo programado. Tenés quince minutos para una cosa. Quince para la otra. El descanso era una mala palabra. Una pérdida de tiempo.

Vos estabas estudiando. ¿Te daban los días para rendir examen?
No. No se podía.

¿Si estabas enferma y tenías que hacer reposo?
No, si vos tenías movilidad tenías que ir a la enfermería de Avellaneda o de capital y moverte vos. Yo tuve que ir fracturada a esos lugares porque no te mandaban un doctor a no ser que estés inmovilizada, en silla de ruedas. Yo, fracturada del pie, tuve que ir.

¿Esa lesión fue dentro del trabajo?
¿La fractura? Dentro del trabajo.

¿Y el tema de la ART?
Por ART no te pasaban nada. Era toda culpa tuya.

¿Cómo fue tu accidente?
Yo estaba entrando un carro que tiene una base con cuatro ruedas que tiene dos laterales. Está llena de mercadería adentro. Lo único que la sostiene es una envoltura de film. Yo sola la agarraba con las manos de los laterales. Había que empujar hacia adelante y sacarla del depósito  hacia el salón, que es donde están las góndolas, y reponerlas. A ese carro le faltaba una rueda. Ese carro se me vino encima del pie, del lado que no tenía la rueda. Se me fracturaron los dedos del pie.

¿Tenías dispositivos de seguridad? ¿Borceguíes?
No, zapatillas de nosotros. No teníamos escalera. Para reponer alto, nos subíamos arriba de cajones de cerveza. Así, todo atado con alambre.

Este podría ser el relato de muchos entre tantos jóvenes que laburan en forma precaria dentro de las más diversas instituciones. Pero es parte de la historia en primera persona de Josefina. Palabras que resuenan en los cuerpos de muchos que no se animan a darle presencia.
Hace algunas semanas, tras ser despedida de un Supermercado Día, Jose se anima a escribir una nota que es difundida por Izquierda Diario[1]. Luego de leerla, nos ponemos en contacto con ella para seguir visibilizando su caso, solo como excusa para hablar -en tiempos en que la meritocracia está a flor de piel, el estado subsidia a Mc Donald’s y los editoriales de La Nación hacen un llamamiento a volver a poner sobre el tapete de la discusión pública la flexibilización laboral[2]- sobre esto tan tristemente naturalizado que es la precariedad laboral en los jóvenes. Precariedad que se expresa en los márgenes entre lo legal y lo ilegal. En lo que un sistema injusto en su esencia habilita a viva voz o naturaliza en el silencio.

Lo que contás en la nota puede resumirse en la frase “En Supermercado Día nadie sale ileso ni se jubila” ¿Cómo salió esa frase?

En realidad no tiene ningún sentido poético. Es la verdad, en Día nadie sale ileso. La mayoría de los que salen o se retiran de la empresa es mediante problemas psicológicos o corporales, que los obligan a retirarse. Los que perduran es por necesidad laboral. No creo que nadie trabaje por placer bajo presión  Y jubilarse…no, la verdad es que no se jubila nadie. Llega un momento que tenés determinados dolores de espalda. Lo vas informando, porque a veces no das más. Ahí es como que te toman de punto y estás marcado como para ser el próximo en irte. O te culpan de algo para que te vayas. En realidad es eso: no cuidar a los empleados. Es un proceso de descarte.

¿Vos ingresás a Supermecados Día por un convenio mientras estabas en la escuela?

Sí, yo iba a la Secundaria. A través de la escuela, una persona de Recursos Humanos de Día nos hacía unas entrevistas. Obviamente, nosotros no teníamos experiencia. Era para tener nuestra primera experiencia. La idea estaba buena, bien planteada. Pero después ellos no cumplían con lo que habían dicho.

¿Qué edad tenías cuando ingresaste?

En ese momento, 16 años. Trabajé un año y medio. Tres contratos de tres meses. Después cumplí la mayoría de edad y no pude seguir con los contratos porque ya no estaba en la Secundaria. Me dejaron recomendada y después al tiempito me volvieron a llamar. Ahí estuve cinco años y después me echaron.

Me dijeron que no daban los números, que no podían mantener la empresa, que la situación del país y de la empresa eran malas. Y junto con un compañero mío que entramos por la misma época, nos dijeron que nos tenían que desvincular de la empresa. Pero que no tenían la plata para pagarnos lo que nos correspondía y que ellos iban a mediar un arreglo. Como condición, nosotros teníamos que renunciar y nos ofrecían una carta de recomendación y todos los chiches para que nos vayamos contentos.

Me inventaron una causa al no aceptar la plata que me ofrecían.

¿Tu abogado qué dice?

Mi abogado me pone todas las fichas. Porque tengo evaluaciones de desempeño que nos hacían periódicamente. Tengo testigos que avalan que yo trabajaba bien, que daba una buena atención al cliente. Que reponía bien. Que era una chica activa. La causa inventada es que no pedía la tarjeta Día ni pedía los cupones a los clientes. Que es un detalle. Decían que no cumplía con los procedimientos. Yo tengo todo para demostrar que sí lo hacía.

¿Qué fue lo que te motivo a escribir el texto que se viralizó en las redes sociales?

Que no soy la única, y que hay muchos compañeros míos que estuvieron en la misma situación. Antes, vos entrabas a trabajar a Día y no había posibilidad que te echaran porque la empresa no tomaba personal directamente. Era un “es lo que hay. Tenemos los empleados que tenemos. Y con estos empleados tenemos que hacer maravillas”. Éramos cinco o seis por sucursal, y a trabajar. Últimamente adoptó el mecanismo de, al contrario, echar gente y renovar el personal constantemente. Obviamente, nunca cumplen con la cantidad de empleados que tienen que tener. Los promedios que te dan. Que tenés que atender un cliente por minuto, que tenés que reponer carros de mercadería en quince minutos…Todos esos tiempos que te dan, irrisorios, que tiene que cumplir el poco personal que hay. Al no cumplir con esas cosas (lo que es imposible) se te van poniendo muchas cosas más adelante para hacer. Esas son las excusas para echar a la gente. Entonces van renovando constantemente el personal. Poca gente llega a los cinco años, a lo sumo siete. La mayoría trabaja un año. Y se van porque se cansan, o porque los echan, porque no aguantan la presión.

Espero que se animen muchos más a hablar, sobre todo en el ámbito de Comercio, que se defiendan, que no callen. Nosotros somos los que hacemos el trabajo y no tenemos que arrodillarnos frente a las faltas de respeto. Aparte de faltarnos a los derechos, nos faltan el respeto. Nos tratan de ignorantes como si ellos tuvieran todo el poder.


En épocas como las que corren, es necesario visibilizar estos casos, que no son más que la expresión de una modalidad de trabajo que se aprovecha de los jóvenes. Alzar la voz de Josefina, es ayudar a comprender que no es un caso aislado, y a su vez fomentar la necesidad de que los trabajadores conozcan sus derechos para poder combatir el miedo que intentan imponer los empresarios ofreciendo malos acuerdos.  

Cuando la moda es hablar de esfuerzo individual, seguimos apostando a sostenernos entre todos.



Fragmento de programa radial de Lo Menos Pensado
(Lunes de 21 a 24 hs. por 
www.radiobarbarie.com.ar)

Entrevistan Paula Daporta y Pablo Nuñez




martes, 5 de julio de 2016

Entrevista a Facundo Jones Huala


(Lonko, militante de la comunidad mapuche, prisionero político)


Facundo Jones Huala es Lonko Wichafe de la comunidad mapuche. Líder político, social y religioso dentro su pueblo. Facundo es militante revolucionario del Movimiento Mapuche Autónomo de Puelmapu y de la Resistencia Ancestral Mapuche, organización caracterizada por acciones de confrontación directa con el capital transnacional y con la oligarquía criolla.
Facundo Jones Huala es un prisionero político. Así se define. Lejos de identidades varias que pueden interpelarnos desde diversos espacios, aquí cada una de estas definiciones contiene a la otra. El poder y responsabilidad como lonko no puede más que vincularlo con una militancia activa por sus tierras y sus familias (lofs). Y esa militancia es la que lo transforma desde hace tiempo en un perseguido, hoy prisionero político.
 Su voz pareciera venir de otro mundo para recordarnos el origen del sistema que nos oprime. Su voz viene a hablarnos de resistencias ancestrales y actuales. Sus palabras vienen a decirnos que ayer Roca con su Campaña del desierto y hoy las empresas transnacionales son parte de un mismo proceso que mata, destruye y saquea a nuestros pueblos.
Desde el 27 de Mayo, tras un violento desalojo, se encuentra detenido en el penal de Esquel (Provincia de Chubut). La historia reciente nos cuenta de un proceso de recuperación de tierras ancestrales por parte del pueblo mapuche. Un vistazo profundo a la historia nos lleva a la construcción y expansión territorial del estado argentino.
En comunicación directa con Facundo desde donde se encuentra detenido, pudimos adentrarnos fácticamente en este proceso de resistencia pero también afirmación de lo que Aníbal Quijano llama “colonización del poder”.

"En el año 1992, Benetton adquiere tierras que antes eran de los ingleses. Esas tierras tienen que ver con la historia de la ocupación del Estado Argentino en territorio mapuche. Tiene que ver directamente con la “Conquista del desierto”. Roca en la época de la conquista es financiado por la Corona Británica, y el Estado Argentino le cede a los británicos 10 estancias de 90.000 hectáreas cada una, luego de concretar la conquista. Porque, como te decía, los británicos financiaron en dinero y en armas todo este genocidio, donde ellos ocupan militarmente el territorio ancestral mapuche y nos despojan. Ahí es que se instala la Compañía Tierras del Sud Argentino, que es una compañía inglesa, la cual después con los años adquiere Benetton.

En esa zona, el mismo gobierno de Roca le cede a uno de nuestros antepasados 200 lotes pastoriles de 625 hectáreas cada uno, para que se instalen los sobrevivientes de la Conquista del desierto, que reciben después a muchas otras familias que venían escapando de la guerra, entre esas está mi familia. Después los ingleses roban más tierras de las que le son cedidas por el mismo gobierno. Van corriendo el alambre, van falsificando documentos, y ahí es donde se quedan con esas tierras que hoy les estamos disputando las comunidades y el movimiento mapuche autónomo del Puelmapu al gran capital transnacional."

En relación con los sucesos del día 27 de mayo donde Facundo es detenido nos cuenta:

"En principio, lo que sucedió fue un allanamiento en búsqueda de mi persona. Tengo un pedido de captura por Interpol desde Chile, por el Estado opresor chileno. Llegaron todas las fuerzas especiales de la provincia, la Infantería y efectivos de investigaciones. Eran alrededor de 400 efectivos, por lo que dicen algunas fuentes. Yo lo único que recuerdo es que estaba rodeado. Fui detenido junto a otros, de los cuales el único que quedó en prisión fui yo. 

Fue un intento de desalojo, porque al final la gente igual resistió. Se generó bastante movilización por parte de las comunidades de la zona, incluso de otra gente que no es mapuche, tanto en la ciudad de Esquel como en el campo."

Se intentó aplicar fallidamente la ley antiterrorista en el caso de Facundo. Figura que judicialmente no pudo sostenerse, pero que mediáticamente se refuerza a través de diversos diarios, que con intereses claros que los vinculan a los poderes económicos y políticos de la región pretenden desarticular el proceso de lucha: 

"Esa (la figura del terrorista) es una construcción más de los medios de comunicación hegemónicos, de la prensa amarilla y reaccionaria, prensa que está ligada directamente –en esta zona, al menos- a los capitalistas, a los terratenientes. Por ejemplo, hay un diario bien fascista en la zona, el diario “Jornada”, parte de los dueños del diario “Jornada” son terratenientes en la zona de Costa Lepá, de la familia Bestene, que son miembros de la Sociedad Rural. 

En realidad, yo vengo sufriendo persecución política desde hace muchos años. El movimiento en sí, mejor dicho. Y me agarran como “chivo expiatorio”. 

Nuestro movimiento ha tenido gran presencia en el conflicto de tierras en la zona de Villa la Angostura, y en otras zonas más, pero digamos que ahí fue emblemático, contra un estadounidense que es William Fisher. Un terrateniente norteamericano que pretendía instalar una planta exportadora de agua en Villa la Angostura, y otros conflictos más.

Yo viajo en un momento para lo que hoy es Chile, lo que hoy está ocupado por el Estado de Chile. Estaba enfermo y me encontraba en la casa de la Machi mía, vocera de las comunidades en resistencia del Pilmaiquén, que se encuentran resistiendo a la invasión de las centrales hidroeléctricas. Y, bueno, allanan su casa porque la venían hostigando desde hacía tiempo. Y entre los pacientes que estaban ahí, estaba yo, y me detienen. Me reconocen y quedo detenido, en prisión política por un año más o menos. Ahí se fue alimentando este mito, este fantasma. Después acá lo resurgen y van profundizando esa idea. Pero en realidad yo estoy detenido por dos situaciones: una es el pedido de extradición por simples causas -de la legislación común chilena- que serían incendio, tenencia ilegal de arma y municiones, y traición a la ley de extranjería; y de este lado estoy detenido por la simple causa de usurpación. En ningún momento, al final, se aplica la Ley Antiterrorista. Si bien en un momento hay gente que la quiere aplicar -más que a mí, a las recuperaciones de tierras en general-, eso no es aceptado. 

En todo caso, a mí me detiene la Justicia Provincial, pero no tiene el poder extraditarme. Por eso es que aquí me toma la Justicia Federal, y ésta de alguna manera reconoce mi carácter de prisionero y de perseguido político. Y ese también es un precedente bastante importante, porque de alguna manera un sector de la justicia está reconociendo un conflicto político. Incluso los fiscales de la Justicia Provincial, hace pocos días reconocieron que las comunidades mapuches llevan años presentando demandas al Estado por situaciones de conflicto de tierras, y que nunca han sido resueltas por vía judicial; entonces aquí es donde se agotan las instancias. 

Pero como les decía, al profundizarse una situación de lucha en las comunidades, el poder actúa con todo su aparataje, y el cuarto poder hace su aparición de una manera muy descarada al servicio de las oligarquías y el capital. Y ahí es donde incluso a mí me acusan de incendiar bosques nativos, y un montón de otras cosas que en realidad son calumnias, son cosas falsas y ellos lo saben bien. Yo de lo que sí me hago cargo es de mi militancia revolucionaria Yo pertenezco a una organización o a un movimiento bien amplio, que es el movimiento mapuche autónomo de Puelmapu, donde dentro de él conviven comunidades, organizaciones y mapuches de diversas zonas; y también a una organización más radicalizada –si se quiere- que pertenece al movimiento, que es la resistencia ancestral mapuche, que han realizado acciones de sabotaje al capital y han sido reivindicadas. Algunas de esas acciones han sido reivindicadas incluso cuando yo estaba preso en Chile, aunque también me han echado la culpa. Pero el tema es que yo reivindico estas acciones y me reivindico parte de la organización, lo que no quiere decir que yo haya actuado en una situación particular o no. Pero también es cierto que hay muchas situaciones por las que me echan la culpa y que son mentira, causas que ni siquiera existen. Me han culpado de prender fuego un carabinero. Esa causa nunca existió. Es basura, “pescado podrido” tirado por los medios de comunicación de los terratenientes."

Puede pensarse una incompatibilidad en las ideas de justicia y división de tierras entre las lógicas de la un sistema capitalista y las concepciones de los pueblos originarios. En esta contradicción que parecería irresoluble se sostiene un largo proceso de lucha y toma de conciencia de la comunidad mapuche:

"En principio, en realidad nosotros venimos reclamando una solución política desde hace muchos años, y esa solución solamente ha sido judicial, represiva digamos. Pero sucede algo, y esto en realidad casi no tiene vuelta atrás. En los últimos años, ha habido un proceso de profundización de la conciencia mapuche. Entonces hoy realmente hay mucha gente de comunidades militando de alguna manera nuestro ser, y nos encaminamos en una propuesta, en un proyecto político revolucionario, ancestral y libertario. Donde nosotros planteamos tajantemente un proceso de reconstrucción de nuestro mundo, reconstrucción del mundo mapuche, como camino a la liberación nacional mapuche. Mediante la recuperación de tierras productivas y sagradas, y el ejercicio del control territorial. Esa es más o menos la táctica que nosotros planteamos. Realmente en el fondo creemos que no hay una conciliación posible con los Estados opresores, colonialistas, capitalistas, burgueses de ninguno de los dos lados. Pero tampoco nuestro proyecto político habla de la toma del poder del Estado winka, ni de la construcción de un Estado propio. Sino que nosotros hablamos de un proceso de liberación nacional con nuestras pautas propias. El Estado en sí, esa concepción de organización político-territorial, es una concepción occidental. Nosotros planteamos la reconstrucción del poder de las comunidades, en las mismas comunidades, bajo nuestros parámetros ancestrales.

En este momento, específicamente en el proceso de recuperación de tierras, se puede decir que del alambre para adentro no hay Estado. No existe el Estado argentino, no existe el Estado chileno. No existe tampoco la lógica de la propiedad winka. Podríamos estar hablando de que existe una suerte de “zona liberada mapuche”, donde se reconstruye nuestra vida, ese es nuestro proyecto político. Igual la lucha va más de fondo, porque nosotros estamos luchando por expulsar al capital transnacional del territorio mapuche, expulsar a las mineras, las petroleras, a Benetton, a Lewis. Y también al empresariado nacional.

"Acá hay un conflicto político histórico que el Estado fue el que lo generó y que no ha sabido resolver. Y que en este momento, al haber profundizado el nivel de conciencia política, el nivel de conciencia histórica, nosotros entendemos que hay una situación de confrontación, de contradicción, una situación dialéctica, en donde el mapuche oprimido está confrontando con el winka capitalista opresor. Lamentablemente, o inevitablemente, eso culmina con un proceso de -si se quiere- de revolución, de transformación radical de la realidad. Y esa transformación nosotros la llevamos mediante la recuperación de tierras. Es decir, saltar el alambrado y arrebatarle las tierras productivas al capitalista. Es un proceso revolucionario, porque ahí vamos reconstruyendo nuestro mundo.

"Hay que recordar una situación bien objetiva, que es que nosotros estamos en las peores tierras: piedreros, arenales, espacios reducidos, sin agua. Mientras que los capitalistas, las Sociedades Rurales y todos estos opresores, los terratenientes, tienen las mejores tierras, las tierras productivas. Entonces lamentablemente esto no tiene una conciliación, porque la burguesía no va a ceder sus privilegios en beneficio de nosotros, ni siquiera de las mayorías oprimidas de Argentina, ¿no?. Mucho menos lo van a hacer con quien ellos nos consideran ciudadanos; y tampoco nosotros nos consideramos parte de los Estados opresores."

En cuanto perspectiva a futuro:

-   "Nosotros, lo que esperamos es mayor represión nomás, que se siga profundizando la persecución política. Evidentemente, a mí me van a tener que soltar en algún momento. Mientras yo esté detenido voy a seguir levantando la voz por mi gente, aprovechando esta situación de que al menos puedo conversar aquí. Y, bueno, un prisionero político sigue siendo un militante político en la prisión, ¿no? 

-        Y levantamos la cabeza con dignidad. Nosotros nos hemos preparado durante muchos años para esto, sabíamos que en algún momento seguramente nos iban a encarcelar. Hemos sido torturados, hemos sido perseguidos durante muchos, muchos años. Aquí existen muertes por situaciones de tierras que nunca han sido denunciadas. Y ahí es donde el movimiento mapuche ha ido avanzando, ha ido perfilándose en esta situación como vanguardia de este movimiento mapuche autónomo. Y evidentemente el Estado no va a solucionar esto. Y si existe un ánimo de solucionar, o de dialogar al menos, nosotros estamos abiertos. Pero ellos evidentemente sólo están respondiendo con la judicialización, con la criminalización. Pero bueno, nosotros tenemos propuestas y es lo que trabajamos hacia adentro de las comunidades. A esta altura ya ni siquiera nos interesa lo que digan el Estado, la represión, la justicia winka, los jueces, los fiscales, los terratenientes, no nos importa. Si me quieren dejar preso de por vida, que lo hagan, a nosotros nos tiene sin cuidado eso. Ahora, lo que a nosotros nos interesa es poder llegar a la conciencia de nuestra gente, de nuestros hermanos, de nuestro pueblo mapuche y del resto de pueblos originarios, y también de los oprimidos argentinos, los oprimidos chilenos. Y poder dar un mensaje de aliento y de lucha, de que también es posible luchar, y enfrentar un sistema de muerte, que cada vez va creciendo más, que es el sistema capitalista. Nosotros también abiertamente nos declaramos anticapitalistas, antiimperialistas, antiologárquicos. Eso es lo que nosotros podemos decir: más esperamos de la sociedad civil -si se quiere-, de los demás oprimidos, de los demás pueblos originarios, que del Estado opresor. Queremos que haya un levantamiento real, tanto en nosotros como pueblo mapuche en un camino de liberación nacional, como en el resto de las naciones oprimidas en un camino emancipatorio."

Días después de realizada esta entrevista, la comunidad mapuche vuelve a recibir otro violento allanamiento el día 29 de Junio, donde las fuerzas represivas dispararon entre mujeres y niños con gases lacrimógenos, perdigones de goma y plomo.

De acuerdo con el comunicado de Pu Lof en Resistencia Departamento Cushamen, Curra Mapu Mew, este hecho que duró aproximadamente tres horas “puso en evidencia una vez más la persecución política e intento de militarización del Territorio Mapuche y criminalización de nuestras autoridades ancestrales y nuestros pu peñi y pu lamien que se comprometen en la lucha por la Defensa y Recuperación Territorial para la Reconstrucción del Mundo Mapuche como camino a la Liberación Nacional”

Las palabras finales del comunicado junto al testimonio de Facundo Jones Huala no hacen más que seguir retroalimentando el pensar-sentir de una praxis emancipatoria que los pueblos originarios han sabido ir construyendo tras siglos de dominación y violencia. Su presencia y lucha no hacen más que poner en tensión nociones fijas y estancadas que la dominación capitalista ha sabido solidificar en nuestros cuerpos y mentes. Nos hacen recordar a su paso lo artificial de cada una de las consignas en las cuales nos enseñar a embanderar.

“La indigenidad histórica de las poblaciones víctimas de la Colonialidad Global del Poder, no alienta solamente la herencia del pasado, sino todo el aprendizaje de la resistencia histórica de tan largo plazo. Estamos, por eso, caminando en la emergencia de una identidad histórica nueva, histórico/estructuralmente heterogénea como todas las demás, cuyo desarrollo podría producir la nueva existencia social liberada de dominación, explotación y violencia”[1]



Fragmento de programa radial de Lo Menos Pensado
(Lunes de 21 a 24 hs. por
www.radiobarbarie.com.ar)

Entrevistan Facundo Di Cuollo y Paula Daporta.



[1] ¿Bien vivir?: Entre el “desarrollo y la descolonialidad del poder” - Aníbal Quijano*