Mostrando entradas con la etiqueta pablo núñez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pablo núñez. Mostrar todas las entradas

martes, 8 de agosto de 2017

"Nunca habían estado ni la Policía Federal ni la Gendarmería dentro del Hospital Posadas, desde la Dictadura que no había fuerzas de seguridad"



¿Cuál es la situación que están atravesando en el Hospital Posadas?

Nosotros, los trabajadores, desde hace ya unos meses venimos sufriendo todo tipo de persecuciones dentro del Hospital, con las cámaras que se instalaron y la vigilancia constante de compañeros. A lo que se suma que hará cosa de un mes se intentó implementar un cambio de horario para los enfermeros del turno noche.

Los enfermeros del turno noche hacían diez horas noche por medio. Lo que hicieron es querer agregarles dos horas más a cada turno, lo cual está por fuera de la ley. Enfermería tiene determinada cantidad de horas y no puede trabajar más. Ya ni siquiera tendrían que trabajar diez. Quisieron imponerles el trabajo de doce horas, a lo cual la mayoría se negó. Y ahí empezó una serie de persecuciones a esos enfermeros que estaban rechazando el cambio de horario.

Anteriormente, después de los despidos del año pasado, habían hecho un cambio de horario similar con la gente de vigilancia, y en ese momento ellos no habían podido contrarrestarlo porque estaban con el miedo de los seiscientos cuarenta despidos y era “aceptás eso o te echamos”.

Los enfermeros, que no sólo tienen una historia, una tradición de lucha en el hospital, sino que también tienen consciencia de cuál es su función, su trabajo. Ellos por una cuestión de idoneidad en su trabajo no pueden trabajar más de las horas necesarias. Imaginate un enfermero que está atendiendo un paciente estando dormido, por ejemplo, o sin descansar el tiempo suficiente. Entonces, como ellos se negaron, se los empezó a perseguir, a controlar, a sancionar, hasta que llegó al despido de un enfermero que ni siquiera era de ese mismo turno pero sí se estaba solidarizando con ellos.

Por supuesto que Enfermería presentó recursos de amparo, además de hacer la pelea no sólo legal sino también con movilización, con asambleas, con algunas pequeñas medidas de fuerza en principio, y a eso se le fueron sumando otros hechos que se dieron en el Hospital. Ustedes habrán tenido noticias de que hace, más o menos, quince o veinte días, hubo una especie de militarización del Hospital, habían llenado todo el predio de gendarmería y de policía federal. Esto nosotros lo denunciamos, principalmente, por las redes sociales, y a los organismos de Derechos Humanos.

¿Cuál fue la excusa oficial para la militarización del predio?

Nunca habían estado ni la Policía Federal ni la Gendarmería dentro del Hospital, desde la dictadura que no había fuerzas de seguridad. En principio, las trajeron por una cuestión, y lo voy a decir entre comillas, de “seguridad para los trabajadores y los pacientes”, y quedó demostrado que era totalmente falsa esa postura, porque no sólo siguieron robando. Hubo casos de robos dentro del Hospital, hubo un incendio de tres coches. En cuanto a seguridad, no resolvieron nada, y sí los usaron para perseguir trabajadores. Incluso, sé de gendarmes que no dejaban a las enfermeras salir a comprarse comida, no las dejaban salir de su lugar de trabajo. Que te controlen en tu trabajo, sea un gendarme, es casi inédito.

El disciplinamiento de que una persona propia del Hospital no te permita moverte es grave, pero que ya una fuerza de seguridad lo haga ya es peligroso.

Claro, es peligrosísimo. A raíz de eso, cada vez se fue intensificando más también la protesta de los trabajadores. Ahora cuando se dio el aumento a los estatales, ése que se dio de un 20% en tres cuotas, a los que tenemos contrato Posadas no se nos pagó la cuota que nos correspondía, aduciendo que nuestro contrato no existe más, que si queremos tenemos que confirmar otro contrato más precarizador, o si no irnos. Incluso con amenazas de despido, de persecución.

El clima que se vive en el Hospital es que están queriendo meter miedo, todo el tiempo hablando de despidos, de listas de despidos, de mil, de seiscientos, de doscientos y así, hacen correr rumores, y es dar mucha inseguridad, digamos, en ese sentido hasta jurídico, te diría.

Estos despidos con los que vos mencionás que se amenaza, ¿tendrían que ver con una cuestión de ajuste o con una medida claramente disciplinadora de tomar gente nueva que sea ajena a toda la lucha que se viene dando en el Hospital?

Por un lado, necesitan recortar gastos porque ellos aclaran que hay cosas que son recontra justas que se reclamen, que se tienen que pagar pero que no hay plata para pagarlas. Por un lado está el recorte a como dé lugar. Van a tratar de achicar presupuesto tercerizando servicios, creo yo, o cerrando otros. Y, por el otro lado, principalmente es disciplinar a todos los que quedan. Despiden una tanda y, los que quedan, siguen perdiendo condiciones laborales. Esto no va a terminar en las doce horas de enfermería de noche. Después van a ser doce horas para enfermería de día, y después van a ser no sé cuántas horas para el resto de los servicios. Y al que no le gusta, se va. Te lo dicen así. Y si no, los echan, directamente.

Tras la jornada del 27 de Julio ¿recibieron respuesta de algún tipo?

No, no recibimos una respuesta explícita. Sí es cierto que estaban bastante preocupados. No se esperaban que fuera a ser toda una movilización importante. No sólo había muchísimos trabajadores del Hospital, de diferentes turnos, de diferentes sectores, sino que también vinieron de otros lados a apoyar esta lucha. Vinieron del Hospital Garrahan, del Ramos Mejía, vinieron trabajadores despedidos de PepsiCo, de organizaciones vino la CTA (Central de Trabajadores de la Argentina), la CICOP (Asociación Sindical de Profesionales de la Salud de la Provincia de Buenos Aires), la FESPROSA (Federación Sindical de Profesionales de la Salud de la República Argentina), el movimiento Barrios de Pie... Vinieron muchas organizaciones. La comunidad, los pacientes se solidarizaron, y en la movilización a Ramos tuvimos la adhesión del barrio, de toda la comunidad. Eso es contra lo que estamos peleando cada día, y estamos teniendo respuesta en el resto de la gente, y eso es lo que ellos no quieren. Pretenden aislarnos, hacernos quedar como vagos, que no queremos trabajar, cuando en realidad estamos peleando por nuestra fuente de trabajo y la salud pública. 

¿Cómo es la situación del resto de los hospitales de la Provincia de Buenos Aires? ¿Qué es lo que se sabe al respecto?

Nuestra situación es muy particular porque somos el único hospital nacional de semejante tamaño. Tenemos cinco mil trabajadores y atendemos a más de cinco mil pacientes por día. Tenemos todas las especialidades y eso no pasa en ninguna otra parte del país. Dependemos de Nación, pero en el resto de los hospitales de Provincia, la situación es, por lo menos, similar. Tienen mucha falta de insumos, hay falta de medicamentos, no se están entregando medicamentos básicos como los oncológicos, y la insulina a los diabéticos. Cosas muy básicas que no están habiendo. No hay vacunas, se están suspendiendo cirugías por falta de insumos. La situación es de muchísima precariedad. La verdad es que, ya de por sí, nuestro Hospital siempre fue un hospital de referencia, donde lo que no se podía solucionar en otro lado se solucionaba en el Posadas. La gente lo sabe, la comunidad lo sabe. Pero lamentablemente vienen para destrozar todo, desde los hospitales provinciales hasta nuestro Hospital.

Por suerte la gente se solidariza, porque estamos hablando de un hospital muy conocido a nivel zonal, a nivel regional y a nivel nacional. Estamos hablando del Posadas, pero en otros establecimientos de salud debe estar ocurriendo lo mismo, en distinta medida, en forma gradual. Hay una cuestión de planificación, de desarmar, de desarticular desde lo que sería incluso lo sindical, lo gremial. Esto de estar despidiendo gente debilita la fuerza desde el punto de vista sindical y gremial, y de los derechos laborales adquiridos. Además de los derechos del trabajador, en los derechos de los pacientes a una salud digna, a una atención, en el Estado que tiene que estar como garante frente a una necesidad básica como es la del acceso a la salud.

Te digo que ellos hablan de una salud al estilo de Chile, donde la salud está totalmente privatizada. Nosotros creemos que la idea que tienen de lo que quieren hacer con el Posadas es, primero, reducir personal para después, como no van a dar abasto a las prestaciones, tercerizarlas, o sea, privatizarlas.

Está bueno pensar este punto de la tercerización con otras cosas que están sucediendo a lo largo y a lo ancho del país como, por ejemplo, el tema de las trabajadoras de limpieza de la Universidad de Comahue, que son despedidas bajo el propósito de tercerizar. En todos los espacios está sucediendo lo mismo.

En el Hospital, Limpieza hace muchísimos años era privada, con grandes negociados, y los trabajadores de limpieza cobraban muy poco. Muchas veces no les pagaban el sueldo, directamente, ni el aguinaldo. Después de una pelea muy grande, en el 2005 se logró incorporar esos compañeros al Hospital, que sean trabajadores del Hospital, que se les pueda dar la formación necesaria para hacer la limpieza en un hospital que no es cualquier lugar como por ejemplo  quienes limpian quirófanos ol os que limpian en los laboratorios, de alta complejidad. Es un trabajo que tiene que ser muy específico. Finalmente, después de los despidos del año pasado, metieron la empresa privada del hermano de Darío Silva, dirigente de ATE Morón, de los dirigentes de UPCN, que estaban arreglados con la dirección de alguna manera, para permitir que entre la empresa privada de limpieza. También estaba la amenaza sobre otros servicios; hasta ahora pudimos frenar el resto de los servicios, de los sectores. Están con toda la idea de buscarle la vuelta a ver cómo pueden hacer para tercerizar vigilancia, alimentación. Y van a ir tercerizando así incluso los servicios de diagnóstico y tratamiento.

Es importante pensar que, tal vez, para una persona ajena que piensa cuál es la diferencia entre algo tercerizado y algo que es propio del Hospital tiene que ver, con una herramienta de lucha y de desarticular los espacios de unión dentro de las diferentes instituciones. Porque no es lo mismo, frente a diferentes espacios tercerizados por diferentes empresas, no hay un marco común legal, no hay un marco hasta a veces sindical. Se desarticula completamente todo. Como decíamos al principio, hay un efecto disciplinador detrás de una tercerización.

Claro, es como una prueba piloto que están haciendo en el Hospital, y a su vez es disciplinador, porque es un hospital que tiene una tradición de lucha histórica, de años de lucha, desde que se creó el Hospital. Quisieron desguazar todo eso. Pero además, lo que hay que explicarle a la comunidad es que a lo que ellos apuntan es a arancelar la atención en el hospital público. Que ya no va a ser más público y gratuito sino que va a haber que pagar un bono o tener un certificado de pobreza, o tener obra social. Y si no, no te vas a poder atender, como pasa en Estados Unidos, en Chile y en otros países.

Karina, ¿próximas medidas de lucha, o reuniones, o alguna cuestión importante para informar?

Nosotros estamos tratando por todos los medios de no salir todavía con un paro, por ejemplo, porque sabemos que los pacientes son quienes más sufren este tipo de medidas de fuerza. Lo que pasa es que cuando vos empezás a hacer, a reclamar, y no te escuchan, no te escuchan, cada vez tenés que ir aumentando, aunque no quieras, para que se pueda visibilizar el conflicto y te reciban, por lo menos. Ni siquiera, hasta ahora, hubo alguien que nos reciba. Los directivos están cerradísimos. Ellos vienen a cumplir una función y no les importa nada. Y después de eso, se van a ir, y vendrán otros, y así cada gestión que se viene. Nosotros estamos más precarizados, perdiendo derechos, y también los pacientes van perdiendo derechos y atención digna.

¿Nos querés recordar la página de Facebook para la gente que quiere estar al tanto?

Sí. Nos pueden seguir por “Hospital Posadas, la lucha continúa”. Es nuestra página de Facebook. Nosotros ahí vamos subiendo todo lo que se va dando, la agenda de la semana, las asambleas, las movilizaciones que hacemos, fotos... Y también pueden mandarnos mensajes. La verdad es que necesitamos de toda la comunidad. Me pasa de hablar con muchísima gente que no trabaja en el Hospital y te dicen “mi vida también pasa por el Hospital, porque yo siempre me atendí ahí”, o “mi hijo nació ahí”, o “yo nací ahí”. Hay muchísimas de esas historias. Lo que pedimos es la solidaridad de los pacientes, de la comunidad. Les agradezco a los medios de comunicación que son, quizás, alternativos o no tan masivos, porque son los que nos están ayudando a difundir y a romper este cerco mediático porque, además, estamos contra una campaña mediática que es la de desprestigio de los trabajadores del Hospital.

Entrevista realizada el 27/07/2017 por Paula Daporta y Pablo Núñez
para el programa radial “Lo Menos Pensado”.
Jueves de 21 a 23 hs por www.radiobarbarie.com.ar



miércoles, 29 de junio de 2016

Segundo Cordón vs. Harvard

Por Paula Daporta y Pablo Núñez


Como docente, te cruzás con mil y una historias. Historias que por lo general nada tienen que ver con individualidades inconexas, sino con destinos compartidos, con biografías fundidas en aquís y ahoras diversos. Mundos interiores y propios que nos cruzan en la exterioridad del mundo que habitamos y compartimos.

Hace algunos días, unos muchachos de Perú trajeron una de esas varias historias. Hermanos ellos, vinieron a buscar trabajo en Argentina, luego de haberse recibido de técnicos mecánicos en una escuela media pública de su país. Ya hace un par de años que trabajan en un taller de Los Polvorines, en el partido de Malvinas Argentinas. Recuerdan con mucha precisión que un día el patrón del taller donde trabajan, conversando les dice:

“Los veo muy dedicados a la hora de ver en detalle los arreglos que se hacen en el taller. Son de leer cuestiones técnicas. ¿Por qué no se anotan en la universidad, la  que está acá a un par de cuadras?”

Se miraron y le devolvieron una sonrisa. En parte como señal de agradecimiento por el reconocimiento, en parte por asombro frente a la propuesta. “¿No les gusta la idea? - inquirió el dueño del taller. Uno de ellos respondió: “Sí, pero no creo que nos alcance para poder pagar la matrícula y las cuotas de la universidad”. A lo que de inmediato recibieron como afirmación: “Pero la universidad es pública, no hay que pagar cuotas, es gratis”.

Aquellas palabras quedaron resonando en ellos, al punto que los movilizó para acercarse al día siguiente a aquella universidad que físicamente estaba a la vuelta, pero simbólicamente a kilómetros de distancia. Allí los recibieron en el Departamento de alumnos, donde los asesoraron sobre el modo y requisitos para formar parte del aquel mundo. Habían llevado todos sus papeles (títulos secundarios y pasaporte), lo que permitió que ese mismo día se anotaran para hacer el curso de ingreso.

En el segundo cordón del conurbano bonaerense, precisamente en la localidad de Los Polvorines, en la Universidad Nacional de General Sarmiento, los muchachos se dieron la chance de pensar en un nuevo horizonte posible. Manteniendo aún el asombro de aquella charla con su patrón, se veían como protagonistas de un proyecto que les permitirá -en un futuro más o menos cercano- recibirse de Ingenieros en electromecánica.

Hablábamos de historias que no son meros relatos individuales, sino tramas de diversas causas y efectos que trazan pinceladas de lo que son y cómo funcionan las sociedades en las que vivimos.

Tenemos el orgullo de tener en nuestro país uno de los sistemas de educación superior más reconocidos del mundo. Podríamos referirnos a rankings que evalúan desempeños, evaluaciones y demás que se traducen en el concepto de prestigio. Pero la historia de estos dos hermanos nos lleva a pensar en un indicador tan o más importante: la cobertura. ¿Quiénes tienen derecho a pensar en otros horizontes?  La educación como vehículo de ascenso social en aquello que tantísimos años atrás se representó en la frase “Mi hijo, el doctor”. La Lucha permanente por defender ese bastión con marchas multitudinarias y jornadas de clases públicas nos habla de que sabemos que ese espacio es objeto de lucha. Sabemos de intereses que se ponen en juego todo el tiempo, en especial en esta coyuntura que nos atraviesa hoy por hoy donde la lógica del mercado parecería querer arrasarlo todo. Donde “esto de universidades por todos lados” molesta. Claro que sí, molesta por el hecho de ser un triunfo, un derecho que amplía horizontes. Horizontes que algunos quieren cercar cual propiedad privada.

Graficando con números, podemos citar que la Universidad de Buenos Aires actualmente posee algo más de 300 mil estudiantes. Lo que significa que hay siete estudiantes de UBA cada mil habitantes en nuestro país. Esto nos ubica muy por encima de otras universidades Latinoamericanas representativas de países hermanos como la Universidad de Sao Paulo de Brasil (0,5 estudiante cada mil habitantes),  la Universidad de los Andes de Colombia (1 estudiante cada mil habitantes), la Universidad de Chile (2 estudiantes cada mil habitantes) o la Universidad Autónoma de México (casi 3 estudiantes cada mil habitantes). Diferencia que se agiganta notablemente si incorporamos a las universidades del conurbano. En efecto, 25 estudiantes cada mil habitantes del partido de La Matanza, es el indicador que coloca en el podio a la Universidad Nacional de La Matanza.

En este sentido es que nos molesta fervientemente la nota[1] que publicó el diario deportivo Olé el 18 de Junio en el marco de la Copa América Centenario. Sabemos del carácter usualmente irónico del autor de la misma. Pero la acidez o ironía no alcanzan para no indignarse frente a los dichos que enaltecen unos de los sistemas educativos más excluyentes del mundo, al tiempo que desvaloriza una Universidad Nacional como la de La Matanza. Podríamos llenar la hoja de datos certeros que contradicen aquellas muy poco felices afirmaciones. Pero preferimos retomar la idea de trayectorias de vidas a las que se les permite proyectar nuevos horizontes. Porque efectivamente, lo que permitió la proliferación de universidades públicas por todo el país fue el acceso de más estudiantes a niveles superiores de educación. Porque a veces el centro (ahí donde atiende Dios) queda demasiado lejos.

Casi como provocación tomamos el caso de dos hermanos inmigrantes de países limítrofes. Frente a los prejuicios de “ellos vienen a sacarnos el trabajo” de los noventa, aggiornado al “copan nuestros hospitales”, reivindicamos la potencialidad de nuestro sistema educativo que marca distancia con países que algunos quieren imitar como Chile o Brasil.

Hoy hay dos (miles) de pibes que ingresaron en la carrera de Ingeniería. Algo que tiempo atrás, en su concepción, pensaron improbable. Lo más cerca de esta posibilidad para ellos (y tantos) era pasar con el colectivo frente al alambrado perimetral del campus universitario. Hoy se les dibuja en el rostro el agradecimiento por esta posibilidad, al igual que muchos jóvenes que representan la primer generación de familias del segundo cordón en acceder a una carrera universitaria. Claro, no es Harvard, con medio centenar de premios nóveles entre sus filas. Pero  la sola chance de  acceder  a una carrera universitaria donde se deposita la esperanza por generar nuevos y distintos destinos a los del "deber ser" prefijado de a quienes Don Galeano llamaba los Nadies, se transforma en una lucha por un mundo más justo. Una lucha que no estamos dispuestos a abandonar.

¿El privilegio de pertenecer? No, gracias. Sólo queremos ser muchos más, adentro. 

No nos gusta eso de mirar la vida pasar por detrás de un alambrado.