viernes, 29 de julio de 2016

Explotación laboral en Supermercados Día - Testimonio de Josefina


¿De cuánto constaba la jornada laboral?
La jornada laboral era de ocho horas, y supuestamente teníamos que tener un descanso de media hora. La empresa te lo cortaba a quince minutos. O la mayoría de los días, no lo daba. El trabajo era mayormente parado. Reponiendo, atendiendo en la caja o limpiando. Con tiempos que iban poniendo ellos, midiendo. Todo programado. Tenés quince minutos para una cosa. Quince para la otra. El descanso era una mala palabra. Una pérdida de tiempo.

Vos estabas estudiando. ¿Te daban los días para rendir examen?
No. No se podía.

¿Si estabas enferma y tenías que hacer reposo?
No, si vos tenías movilidad tenías que ir a la enfermería de Avellaneda o de capital y moverte vos. Yo tuve que ir fracturada a esos lugares porque no te mandaban un doctor a no ser que estés inmovilizada, en silla de ruedas. Yo, fracturada del pie, tuve que ir.

¿Esa lesión fue dentro del trabajo?
¿La fractura? Dentro del trabajo.

¿Y el tema de la ART?
Por ART no te pasaban nada. Era toda culpa tuya.

¿Cómo fue tu accidente?
Yo estaba entrando un carro que tiene una base con cuatro ruedas que tiene dos laterales. Está llena de mercadería adentro. Lo único que la sostiene es una envoltura de film. Yo sola la agarraba con las manos de los laterales. Había que empujar hacia adelante y sacarla del depósito  hacia el salón, que es donde están las góndolas, y reponerlas. A ese carro le faltaba una rueda. Ese carro se me vino encima del pie, del lado que no tenía la rueda. Se me fracturaron los dedos del pie.

¿Tenías dispositivos de seguridad? ¿Borceguíes?
No, zapatillas de nosotros. No teníamos escalera. Para reponer alto, nos subíamos arriba de cajones de cerveza. Así, todo atado con alambre.

Este podría ser el relato de muchos entre tantos jóvenes que laburan en forma precaria dentro de las más diversas instituciones. Pero es parte de la historia en primera persona de Josefina. Palabras que resuenan en los cuerpos de muchos que no se animan a darle presencia.
Hace algunas semanas, tras ser despedida de un Supermercado Día, Jose se anima a escribir una nota que es difundida por Izquierda Diario[1]. Luego de leerla, nos ponemos en contacto con ella para seguir visibilizando su caso, solo como excusa para hablar -en tiempos en que la meritocracia está a flor de piel, el estado subsidia a Mc Donald’s y los editoriales de La Nación hacen un llamamiento a volver a poner sobre el tapete de la discusión pública la flexibilización laboral[2]- sobre esto tan tristemente naturalizado que es la precariedad laboral en los jóvenes. Precariedad que se expresa en los márgenes entre lo legal y lo ilegal. En lo que un sistema injusto en su esencia habilita a viva voz o naturaliza en el silencio.

Lo que contás en la nota puede resumirse en la frase “En Supermercado Día nadie sale ileso ni se jubila” ¿Cómo salió esa frase?

En realidad no tiene ningún sentido poético. Es la verdad, en Día nadie sale ileso. La mayoría de los que salen o se retiran de la empresa es mediante problemas psicológicos o corporales, que los obligan a retirarse. Los que perduran es por necesidad laboral. No creo que nadie trabaje por placer bajo presión  Y jubilarse…no, la verdad es que no se jubila nadie. Llega un momento que tenés determinados dolores de espalda. Lo vas informando, porque a veces no das más. Ahí es como que te toman de punto y estás marcado como para ser el próximo en irte. O te culpan de algo para que te vayas. En realidad es eso: no cuidar a los empleados. Es un proceso de descarte.

¿Vos ingresás a Supermecados Día por un convenio mientras estabas en la escuela?

Sí, yo iba a la Secundaria. A través de la escuela, una persona de Recursos Humanos de Día nos hacía unas entrevistas. Obviamente, nosotros no teníamos experiencia. Era para tener nuestra primera experiencia. La idea estaba buena, bien planteada. Pero después ellos no cumplían con lo que habían dicho.

¿Qué edad tenías cuando ingresaste?

En ese momento, 16 años. Trabajé un año y medio. Tres contratos de tres meses. Después cumplí la mayoría de edad y no pude seguir con los contratos porque ya no estaba en la Secundaria. Me dejaron recomendada y después al tiempito me volvieron a llamar. Ahí estuve cinco años y después me echaron.

Me dijeron que no daban los números, que no podían mantener la empresa, que la situación del país y de la empresa eran malas. Y junto con un compañero mío que entramos por la misma época, nos dijeron que nos tenían que desvincular de la empresa. Pero que no tenían la plata para pagarnos lo que nos correspondía y que ellos iban a mediar un arreglo. Como condición, nosotros teníamos que renunciar y nos ofrecían una carta de recomendación y todos los chiches para que nos vayamos contentos.

Me inventaron una causa al no aceptar la plata que me ofrecían.

¿Tu abogado qué dice?

Mi abogado me pone todas las fichas. Porque tengo evaluaciones de desempeño que nos hacían periódicamente. Tengo testigos que avalan que yo trabajaba bien, que daba una buena atención al cliente. Que reponía bien. Que era una chica activa. La causa inventada es que no pedía la tarjeta Día ni pedía los cupones a los clientes. Que es un detalle. Decían que no cumplía con los procedimientos. Yo tengo todo para demostrar que sí lo hacía.

¿Qué fue lo que te motivo a escribir el texto que se viralizó en las redes sociales?

Que no soy la única, y que hay muchos compañeros míos que estuvieron en la misma situación. Antes, vos entrabas a trabajar a Día y no había posibilidad que te echaran porque la empresa no tomaba personal directamente. Era un “es lo que hay. Tenemos los empleados que tenemos. Y con estos empleados tenemos que hacer maravillas”. Éramos cinco o seis por sucursal, y a trabajar. Últimamente adoptó el mecanismo de, al contrario, echar gente y renovar el personal constantemente. Obviamente, nunca cumplen con la cantidad de empleados que tienen que tener. Los promedios que te dan. Que tenés que atender un cliente por minuto, que tenés que reponer carros de mercadería en quince minutos…Todos esos tiempos que te dan, irrisorios, que tiene que cumplir el poco personal que hay. Al no cumplir con esas cosas (lo que es imposible) se te van poniendo muchas cosas más adelante para hacer. Esas son las excusas para echar a la gente. Entonces van renovando constantemente el personal. Poca gente llega a los cinco años, a lo sumo siete. La mayoría trabaja un año. Y se van porque se cansan, o porque los echan, porque no aguantan la presión.

Espero que se animen muchos más a hablar, sobre todo en el ámbito de Comercio, que se defiendan, que no callen. Nosotros somos los que hacemos el trabajo y no tenemos que arrodillarnos frente a las faltas de respeto. Aparte de faltarnos a los derechos, nos faltan el respeto. Nos tratan de ignorantes como si ellos tuvieran todo el poder.


En épocas como las que corren, es necesario visibilizar estos casos, que no son más que la expresión de una modalidad de trabajo que se aprovecha de los jóvenes. Alzar la voz de Josefina, es ayudar a comprender que no es un caso aislado, y a su vez fomentar la necesidad de que los trabajadores conozcan sus derechos para poder combatir el miedo que intentan imponer los empresarios ofreciendo malos acuerdos.  

Cuando la moda es hablar de esfuerzo individual, seguimos apostando a sostenernos entre todos.



Fragmento de programa radial de Lo Menos Pensado
(Lunes de 21 a 24 hs. por 
www.radiobarbarie.com.ar)

Entrevistan Paula Daporta y Pablo Nuñez




martes, 5 de julio de 2016

Entrevista a Facundo Jones Huala


(Lonko, militante de la comunidad mapuche, prisionero político)


Facundo Jones Huala es Lonko Wichafe de la comunidad mapuche. Líder político, social y religioso dentro su pueblo. Facundo es militante revolucionario del Movimiento Mapuche Autónomo de Puelmapu y de la Resistencia Ancestral Mapuche, organización caracterizada por acciones de confrontación directa con el capital transnacional y con la oligarquía criolla.
Facundo Jones Huala es un prisionero político. Así se define. Lejos de identidades varias que pueden interpelarnos desde diversos espacios, aquí cada una de estas definiciones contiene a la otra. El poder y responsabilidad como lonko no puede más que vincularlo con una militancia activa por sus tierras y sus familias (lofs). Y esa militancia es la que lo transforma desde hace tiempo en un perseguido, hoy prisionero político.
 Su voz pareciera venir de otro mundo para recordarnos el origen del sistema que nos oprime. Su voz viene a hablarnos de resistencias ancestrales y actuales. Sus palabras vienen a decirnos que ayer Roca con su Campaña del desierto y hoy las empresas transnacionales son parte de un mismo proceso que mata, destruye y saquea a nuestros pueblos.
Desde el 27 de Mayo, tras un violento desalojo, se encuentra detenido en el penal de Esquel (Provincia de Chubut). La historia reciente nos cuenta de un proceso de recuperación de tierras ancestrales por parte del pueblo mapuche. Un vistazo profundo a la historia nos lleva a la construcción y expansión territorial del estado argentino.
En comunicación directa con Facundo desde donde se encuentra detenido, pudimos adentrarnos fácticamente en este proceso de resistencia pero también afirmación de lo que Aníbal Quijano llama “colonización del poder”.

"En el año 1992, Benetton adquiere tierras que antes eran de los ingleses. Esas tierras tienen que ver con la historia de la ocupación del Estado Argentino en territorio mapuche. Tiene que ver directamente con la “Conquista del desierto”. Roca en la época de la conquista es financiado por la Corona Británica, y el Estado Argentino le cede a los británicos 10 estancias de 90.000 hectáreas cada una, luego de concretar la conquista. Porque, como te decía, los británicos financiaron en dinero y en armas todo este genocidio, donde ellos ocupan militarmente el territorio ancestral mapuche y nos despojan. Ahí es que se instala la Compañía Tierras del Sud Argentino, que es una compañía inglesa, la cual después con los años adquiere Benetton.

En esa zona, el mismo gobierno de Roca le cede a uno de nuestros antepasados 200 lotes pastoriles de 625 hectáreas cada uno, para que se instalen los sobrevivientes de la Conquista del desierto, que reciben después a muchas otras familias que venían escapando de la guerra, entre esas está mi familia. Después los ingleses roban más tierras de las que le son cedidas por el mismo gobierno. Van corriendo el alambre, van falsificando documentos, y ahí es donde se quedan con esas tierras que hoy les estamos disputando las comunidades y el movimiento mapuche autónomo del Puelmapu al gran capital transnacional."

En relación con los sucesos del día 27 de mayo donde Facundo es detenido nos cuenta:

"En principio, lo que sucedió fue un allanamiento en búsqueda de mi persona. Tengo un pedido de captura por Interpol desde Chile, por el Estado opresor chileno. Llegaron todas las fuerzas especiales de la provincia, la Infantería y efectivos de investigaciones. Eran alrededor de 400 efectivos, por lo que dicen algunas fuentes. Yo lo único que recuerdo es que estaba rodeado. Fui detenido junto a otros, de los cuales el único que quedó en prisión fui yo. 

Fue un intento de desalojo, porque al final la gente igual resistió. Se generó bastante movilización por parte de las comunidades de la zona, incluso de otra gente que no es mapuche, tanto en la ciudad de Esquel como en el campo."

Se intentó aplicar fallidamente la ley antiterrorista en el caso de Facundo. Figura que judicialmente no pudo sostenerse, pero que mediáticamente se refuerza a través de diversos diarios, que con intereses claros que los vinculan a los poderes económicos y políticos de la región pretenden desarticular el proceso de lucha: 

"Esa (la figura del terrorista) es una construcción más de los medios de comunicación hegemónicos, de la prensa amarilla y reaccionaria, prensa que está ligada directamente –en esta zona, al menos- a los capitalistas, a los terratenientes. Por ejemplo, hay un diario bien fascista en la zona, el diario “Jornada”, parte de los dueños del diario “Jornada” son terratenientes en la zona de Costa Lepá, de la familia Bestene, que son miembros de la Sociedad Rural. 

En realidad, yo vengo sufriendo persecución política desde hace muchos años. El movimiento en sí, mejor dicho. Y me agarran como “chivo expiatorio”. 

Nuestro movimiento ha tenido gran presencia en el conflicto de tierras en la zona de Villa la Angostura, y en otras zonas más, pero digamos que ahí fue emblemático, contra un estadounidense que es William Fisher. Un terrateniente norteamericano que pretendía instalar una planta exportadora de agua en Villa la Angostura, y otros conflictos más.

Yo viajo en un momento para lo que hoy es Chile, lo que hoy está ocupado por el Estado de Chile. Estaba enfermo y me encontraba en la casa de la Machi mía, vocera de las comunidades en resistencia del Pilmaiquén, que se encuentran resistiendo a la invasión de las centrales hidroeléctricas. Y, bueno, allanan su casa porque la venían hostigando desde hacía tiempo. Y entre los pacientes que estaban ahí, estaba yo, y me detienen. Me reconocen y quedo detenido, en prisión política por un año más o menos. Ahí se fue alimentando este mito, este fantasma. Después acá lo resurgen y van profundizando esa idea. Pero en realidad yo estoy detenido por dos situaciones: una es el pedido de extradición por simples causas -de la legislación común chilena- que serían incendio, tenencia ilegal de arma y municiones, y traición a la ley de extranjería; y de este lado estoy detenido por la simple causa de usurpación. En ningún momento, al final, se aplica la Ley Antiterrorista. Si bien en un momento hay gente que la quiere aplicar -más que a mí, a las recuperaciones de tierras en general-, eso no es aceptado. 

En todo caso, a mí me detiene la Justicia Provincial, pero no tiene el poder extraditarme. Por eso es que aquí me toma la Justicia Federal, y ésta de alguna manera reconoce mi carácter de prisionero y de perseguido político. Y ese también es un precedente bastante importante, porque de alguna manera un sector de la justicia está reconociendo un conflicto político. Incluso los fiscales de la Justicia Provincial, hace pocos días reconocieron que las comunidades mapuches llevan años presentando demandas al Estado por situaciones de conflicto de tierras, y que nunca han sido resueltas por vía judicial; entonces aquí es donde se agotan las instancias. 

Pero como les decía, al profundizarse una situación de lucha en las comunidades, el poder actúa con todo su aparataje, y el cuarto poder hace su aparición de una manera muy descarada al servicio de las oligarquías y el capital. Y ahí es donde incluso a mí me acusan de incendiar bosques nativos, y un montón de otras cosas que en realidad son calumnias, son cosas falsas y ellos lo saben bien. Yo de lo que sí me hago cargo es de mi militancia revolucionaria Yo pertenezco a una organización o a un movimiento bien amplio, que es el movimiento mapuche autónomo de Puelmapu, donde dentro de él conviven comunidades, organizaciones y mapuches de diversas zonas; y también a una organización más radicalizada –si se quiere- que pertenece al movimiento, que es la resistencia ancestral mapuche, que han realizado acciones de sabotaje al capital y han sido reivindicadas. Algunas de esas acciones han sido reivindicadas incluso cuando yo estaba preso en Chile, aunque también me han echado la culpa. Pero el tema es que yo reivindico estas acciones y me reivindico parte de la organización, lo que no quiere decir que yo haya actuado en una situación particular o no. Pero también es cierto que hay muchas situaciones por las que me echan la culpa y que son mentira, causas que ni siquiera existen. Me han culpado de prender fuego un carabinero. Esa causa nunca existió. Es basura, “pescado podrido” tirado por los medios de comunicación de los terratenientes."

Puede pensarse una incompatibilidad en las ideas de justicia y división de tierras entre las lógicas de la un sistema capitalista y las concepciones de los pueblos originarios. En esta contradicción que parecería irresoluble se sostiene un largo proceso de lucha y toma de conciencia de la comunidad mapuche:

"En principio, en realidad nosotros venimos reclamando una solución política desde hace muchos años, y esa solución solamente ha sido judicial, represiva digamos. Pero sucede algo, y esto en realidad casi no tiene vuelta atrás. En los últimos años, ha habido un proceso de profundización de la conciencia mapuche. Entonces hoy realmente hay mucha gente de comunidades militando de alguna manera nuestro ser, y nos encaminamos en una propuesta, en un proyecto político revolucionario, ancestral y libertario. Donde nosotros planteamos tajantemente un proceso de reconstrucción de nuestro mundo, reconstrucción del mundo mapuche, como camino a la liberación nacional mapuche. Mediante la recuperación de tierras productivas y sagradas, y el ejercicio del control territorial. Esa es más o menos la táctica que nosotros planteamos. Realmente en el fondo creemos que no hay una conciliación posible con los Estados opresores, colonialistas, capitalistas, burgueses de ninguno de los dos lados. Pero tampoco nuestro proyecto político habla de la toma del poder del Estado winka, ni de la construcción de un Estado propio. Sino que nosotros hablamos de un proceso de liberación nacional con nuestras pautas propias. El Estado en sí, esa concepción de organización político-territorial, es una concepción occidental. Nosotros planteamos la reconstrucción del poder de las comunidades, en las mismas comunidades, bajo nuestros parámetros ancestrales.

En este momento, específicamente en el proceso de recuperación de tierras, se puede decir que del alambre para adentro no hay Estado. No existe el Estado argentino, no existe el Estado chileno. No existe tampoco la lógica de la propiedad winka. Podríamos estar hablando de que existe una suerte de “zona liberada mapuche”, donde se reconstruye nuestra vida, ese es nuestro proyecto político. Igual la lucha va más de fondo, porque nosotros estamos luchando por expulsar al capital transnacional del territorio mapuche, expulsar a las mineras, las petroleras, a Benetton, a Lewis. Y también al empresariado nacional.

"Acá hay un conflicto político histórico que el Estado fue el que lo generó y que no ha sabido resolver. Y que en este momento, al haber profundizado el nivel de conciencia política, el nivel de conciencia histórica, nosotros entendemos que hay una situación de confrontación, de contradicción, una situación dialéctica, en donde el mapuche oprimido está confrontando con el winka capitalista opresor. Lamentablemente, o inevitablemente, eso culmina con un proceso de -si se quiere- de revolución, de transformación radical de la realidad. Y esa transformación nosotros la llevamos mediante la recuperación de tierras. Es decir, saltar el alambrado y arrebatarle las tierras productivas al capitalista. Es un proceso revolucionario, porque ahí vamos reconstruyendo nuestro mundo.

"Hay que recordar una situación bien objetiva, que es que nosotros estamos en las peores tierras: piedreros, arenales, espacios reducidos, sin agua. Mientras que los capitalistas, las Sociedades Rurales y todos estos opresores, los terratenientes, tienen las mejores tierras, las tierras productivas. Entonces lamentablemente esto no tiene una conciliación, porque la burguesía no va a ceder sus privilegios en beneficio de nosotros, ni siquiera de las mayorías oprimidas de Argentina, ¿no?. Mucho menos lo van a hacer con quien ellos nos consideran ciudadanos; y tampoco nosotros nos consideramos parte de los Estados opresores."

En cuanto perspectiva a futuro:

-   "Nosotros, lo que esperamos es mayor represión nomás, que se siga profundizando la persecución política. Evidentemente, a mí me van a tener que soltar en algún momento. Mientras yo esté detenido voy a seguir levantando la voz por mi gente, aprovechando esta situación de que al menos puedo conversar aquí. Y, bueno, un prisionero político sigue siendo un militante político en la prisión, ¿no? 

-        Y levantamos la cabeza con dignidad. Nosotros nos hemos preparado durante muchos años para esto, sabíamos que en algún momento seguramente nos iban a encarcelar. Hemos sido torturados, hemos sido perseguidos durante muchos, muchos años. Aquí existen muertes por situaciones de tierras que nunca han sido denunciadas. Y ahí es donde el movimiento mapuche ha ido avanzando, ha ido perfilándose en esta situación como vanguardia de este movimiento mapuche autónomo. Y evidentemente el Estado no va a solucionar esto. Y si existe un ánimo de solucionar, o de dialogar al menos, nosotros estamos abiertos. Pero ellos evidentemente sólo están respondiendo con la judicialización, con la criminalización. Pero bueno, nosotros tenemos propuestas y es lo que trabajamos hacia adentro de las comunidades. A esta altura ya ni siquiera nos interesa lo que digan el Estado, la represión, la justicia winka, los jueces, los fiscales, los terratenientes, no nos importa. Si me quieren dejar preso de por vida, que lo hagan, a nosotros nos tiene sin cuidado eso. Ahora, lo que a nosotros nos interesa es poder llegar a la conciencia de nuestra gente, de nuestros hermanos, de nuestro pueblo mapuche y del resto de pueblos originarios, y también de los oprimidos argentinos, los oprimidos chilenos. Y poder dar un mensaje de aliento y de lucha, de que también es posible luchar, y enfrentar un sistema de muerte, que cada vez va creciendo más, que es el sistema capitalista. Nosotros también abiertamente nos declaramos anticapitalistas, antiimperialistas, antiologárquicos. Eso es lo que nosotros podemos decir: más esperamos de la sociedad civil -si se quiere-, de los demás oprimidos, de los demás pueblos originarios, que del Estado opresor. Queremos que haya un levantamiento real, tanto en nosotros como pueblo mapuche en un camino de liberación nacional, como en el resto de las naciones oprimidas en un camino emancipatorio."

Días después de realizada esta entrevista, la comunidad mapuche vuelve a recibir otro violento allanamiento el día 29 de Junio, donde las fuerzas represivas dispararon entre mujeres y niños con gases lacrimógenos, perdigones de goma y plomo.

De acuerdo con el comunicado de Pu Lof en Resistencia Departamento Cushamen, Curra Mapu Mew, este hecho que duró aproximadamente tres horas “puso en evidencia una vez más la persecución política e intento de militarización del Territorio Mapuche y criminalización de nuestras autoridades ancestrales y nuestros pu peñi y pu lamien que se comprometen en la lucha por la Defensa y Recuperación Territorial para la Reconstrucción del Mundo Mapuche como camino a la Liberación Nacional”

Las palabras finales del comunicado junto al testimonio de Facundo Jones Huala no hacen más que seguir retroalimentando el pensar-sentir de una praxis emancipatoria que los pueblos originarios han sabido ir construyendo tras siglos de dominación y violencia. Su presencia y lucha no hacen más que poner en tensión nociones fijas y estancadas que la dominación capitalista ha sabido solidificar en nuestros cuerpos y mentes. Nos hacen recordar a su paso lo artificial de cada una de las consignas en las cuales nos enseñar a embanderar.

“La indigenidad histórica de las poblaciones víctimas de la Colonialidad Global del Poder, no alienta solamente la herencia del pasado, sino todo el aprendizaje de la resistencia histórica de tan largo plazo. Estamos, por eso, caminando en la emergencia de una identidad histórica nueva, histórico/estructuralmente heterogénea como todas las demás, cuyo desarrollo podría producir la nueva existencia social liberada de dominación, explotación y violencia”[1]



Fragmento de programa radial de Lo Menos Pensado
(Lunes de 21 a 24 hs. por
www.radiobarbarie.com.ar)

Entrevistan Facundo Di Cuollo y Paula Daporta.



[1] ¿Bien vivir?: Entre el “desarrollo y la descolonialidad del poder” - Aníbal Quijano*

miércoles, 29 de junio de 2016

Segundo Cordón vs. Harvard

Por Paula Daporta y Pablo Núñez


Como docente, te cruzás con mil y una historias. Historias que por lo general nada tienen que ver con individualidades inconexas, sino con destinos compartidos, con biografías fundidas en aquís y ahoras diversos. Mundos interiores y propios que nos cruzan en la exterioridad del mundo que habitamos y compartimos.

Hace algunos días, unos muchachos de Perú trajeron una de esas varias historias. Hermanos ellos, vinieron a buscar trabajo en Argentina, luego de haberse recibido de técnicos mecánicos en una escuela media pública de su país. Ya hace un par de años que trabajan en un taller de Los Polvorines, en el partido de Malvinas Argentinas. Recuerdan con mucha precisión que un día el patrón del taller donde trabajan, conversando les dice:

“Los veo muy dedicados a la hora de ver en detalle los arreglos que se hacen en el taller. Son de leer cuestiones técnicas. ¿Por qué no se anotan en la universidad, la  que está acá a un par de cuadras?”

Se miraron y le devolvieron una sonrisa. En parte como señal de agradecimiento por el reconocimiento, en parte por asombro frente a la propuesta. “¿No les gusta la idea? - inquirió el dueño del taller. Uno de ellos respondió: “Sí, pero no creo que nos alcance para poder pagar la matrícula y las cuotas de la universidad”. A lo que de inmediato recibieron como afirmación: “Pero la universidad es pública, no hay que pagar cuotas, es gratis”.

Aquellas palabras quedaron resonando en ellos, al punto que los movilizó para acercarse al día siguiente a aquella universidad que físicamente estaba a la vuelta, pero simbólicamente a kilómetros de distancia. Allí los recibieron en el Departamento de alumnos, donde los asesoraron sobre el modo y requisitos para formar parte del aquel mundo. Habían llevado todos sus papeles (títulos secundarios y pasaporte), lo que permitió que ese mismo día se anotaran para hacer el curso de ingreso.

En el segundo cordón del conurbano bonaerense, precisamente en la localidad de Los Polvorines, en la Universidad Nacional de General Sarmiento, los muchachos se dieron la chance de pensar en un nuevo horizonte posible. Manteniendo aún el asombro de aquella charla con su patrón, se veían como protagonistas de un proyecto que les permitirá -en un futuro más o menos cercano- recibirse de Ingenieros en electromecánica.

Hablábamos de historias que no son meros relatos individuales, sino tramas de diversas causas y efectos que trazan pinceladas de lo que son y cómo funcionan las sociedades en las que vivimos.

Tenemos el orgullo de tener en nuestro país uno de los sistemas de educación superior más reconocidos del mundo. Podríamos referirnos a rankings que evalúan desempeños, evaluaciones y demás que se traducen en el concepto de prestigio. Pero la historia de estos dos hermanos nos lleva a pensar en un indicador tan o más importante: la cobertura. ¿Quiénes tienen derecho a pensar en otros horizontes?  La educación como vehículo de ascenso social en aquello que tantísimos años atrás se representó en la frase “Mi hijo, el doctor”. La Lucha permanente por defender ese bastión con marchas multitudinarias y jornadas de clases públicas nos habla de que sabemos que ese espacio es objeto de lucha. Sabemos de intereses que se ponen en juego todo el tiempo, en especial en esta coyuntura que nos atraviesa hoy por hoy donde la lógica del mercado parecería querer arrasarlo todo. Donde “esto de universidades por todos lados” molesta. Claro que sí, molesta por el hecho de ser un triunfo, un derecho que amplía horizontes. Horizontes que algunos quieren cercar cual propiedad privada.

Graficando con números, podemos citar que la Universidad de Buenos Aires actualmente posee algo más de 300 mil estudiantes. Lo que significa que hay siete estudiantes de UBA cada mil habitantes en nuestro país. Esto nos ubica muy por encima de otras universidades Latinoamericanas representativas de países hermanos como la Universidad de Sao Paulo de Brasil (0,5 estudiante cada mil habitantes),  la Universidad de los Andes de Colombia (1 estudiante cada mil habitantes), la Universidad de Chile (2 estudiantes cada mil habitantes) o la Universidad Autónoma de México (casi 3 estudiantes cada mil habitantes). Diferencia que se agiganta notablemente si incorporamos a las universidades del conurbano. En efecto, 25 estudiantes cada mil habitantes del partido de La Matanza, es el indicador que coloca en el podio a la Universidad Nacional de La Matanza.

En este sentido es que nos molesta fervientemente la nota[1] que publicó el diario deportivo Olé el 18 de Junio en el marco de la Copa América Centenario. Sabemos del carácter usualmente irónico del autor de la misma. Pero la acidez o ironía no alcanzan para no indignarse frente a los dichos que enaltecen unos de los sistemas educativos más excluyentes del mundo, al tiempo que desvaloriza una Universidad Nacional como la de La Matanza. Podríamos llenar la hoja de datos certeros que contradicen aquellas muy poco felices afirmaciones. Pero preferimos retomar la idea de trayectorias de vidas a las que se les permite proyectar nuevos horizontes. Porque efectivamente, lo que permitió la proliferación de universidades públicas por todo el país fue el acceso de más estudiantes a niveles superiores de educación. Porque a veces el centro (ahí donde atiende Dios) queda demasiado lejos.

Casi como provocación tomamos el caso de dos hermanos inmigrantes de países limítrofes. Frente a los prejuicios de “ellos vienen a sacarnos el trabajo” de los noventa, aggiornado al “copan nuestros hospitales”, reivindicamos la potencialidad de nuestro sistema educativo que marca distancia con países que algunos quieren imitar como Chile o Brasil.

Hoy hay dos (miles) de pibes que ingresaron en la carrera de Ingeniería. Algo que tiempo atrás, en su concepción, pensaron improbable. Lo más cerca de esta posibilidad para ellos (y tantos) era pasar con el colectivo frente al alambrado perimetral del campus universitario. Hoy se les dibuja en el rostro el agradecimiento por esta posibilidad, al igual que muchos jóvenes que representan la primer generación de familias del segundo cordón en acceder a una carrera universitaria. Claro, no es Harvard, con medio centenar de premios nóveles entre sus filas. Pero  la sola chance de  acceder  a una carrera universitaria donde se deposita la esperanza por generar nuevos y distintos destinos a los del "deber ser" prefijado de a quienes Don Galeano llamaba los Nadies, se transforma en una lucha por un mundo más justo. Una lucha que no estamos dispuestos a abandonar.

¿El privilegio de pertenecer? No, gracias. Sólo queremos ser muchos más, adentro. 

No nos gusta eso de mirar la vida pasar por detrás de un alambrado.



sábado, 25 de junio de 2016

Entrevista a Raquel Graciela Fernández (Poeta, autora de "Interrumpidas")


Fragmento de programa radial "Lo Menos Pensado"
(Lunes de 21 a 24 hs. por www.radiobarbarie.com.ar)


Raquel Graciela Fernández es una autora muy reconocida en el ámbito de la poesía. A lo largo de su carrera escribió diez poemarios. Ha recibido muchísimos premios -tanto a nivel nacional como internacional-, y en el año 2015 fue nombrada personalidad destacada de la ciudad de Avellaneda. En esta ocasión, la entrevistamos para que nos cuente acerca de uno de sus últimos proyectos: el poemario “Interrumpidas”. Se trata de un conjunto de poemas, cada uno de los cuales está dedicado a niñas y mujeres que han fallecido a causa de la violencia de género.


- Me gustaría que nos cuentes un poco de qué se trata este proyecto, cómo lo entendés y cómo lo emprendiste…

- Lo primero que nació fue un poema escrito cuando sucedió el terrible caso de Candela Sol Rodríguez, que nos impactó tanto a todos por tratarse de una nena tan chiquita, y por toda la movida mediática que hubo alrededor de ese caso. En ese momento escribí un poema que se llamó “chica interrumpida”. Ese poema quedó en reposo y después, cuando sucedió lo de Ángeles Rawson, yo me identifiqué mucho con ella y con su familia, porque la mía también es una familia ensamblada, y mi hijo tenía más o menos la misma edad que ella tendría. Cuando sucedió lo de Ángeles empecé a hacer un racconto y, de repente, empezar a recordar es darse cuenta de que esto nos está pasando desde hace tiempo. Tenemos en Argentina casos y casos de mujeres y de niñas asesinadas o desaparecidas que no han tenido resolución. Eso también me llamó mucho la atención, la falta de justicia que hay en la mayoría de estos casos…como el de Jimena Hernández, Nahir Mostafá, Cecilia Giubileo, Oriel Briant. Y así me fui remitiendo 20 años atrás, el libro toma casos que abarcan estos 20 años, y la mayoría de ellos lamentablemente continúan sin resolución.

- En muchos de estos casos, los victimarios son los llamados “hijos del poder”, y creo que el hecho de que no se hayan podido resolver hasta el día de hoy tiene que ver con eso, con una trama que va detrás y que es mucho más compleja.

- Sí, tiene que ver con eso. El caso de Paulina Lebbos, puntualmente, tiene que ver con eso. Hace 10 años que el papá de Paulina está peleándola en Tucumán para conseguir justicia para su hija. A veces tiene que ver también con otros poderes, que no son los políticos. Como en el caso de Jimena Hernández, una niña a la que asesinaron en un colegio católico súper top, y también se diluyó la responsabilidad. Ahí se juegan otros poderes que no son los políticos, pero que igualmente son muy grandes. 

Para escribir estos poemas, hice antes una pequeña investigación de cada caso, y después de que fueron publicados tuve la posibilidad de hablar con muchos papás y familiares. Supe entonces que también aparece recurrentemente la figura del “entregador”, como se vio en el caso de María Soledad Morales, y que es una figura que se va repitiendo en muchos otros casos. Natalia Melmann (que fue violada y asesinada por policías en Miramar) era muy joven, tenía 15 años y estaba enamorada de Leonardo Di Caprio, de quien tenía un póster pegado en la pared de la habitación, una cosa muy adolescente. A Gustavo, el papá de Natalia, siempre le quedó dando vueltas la idea y el recuerdo de que esa noche ella iba a verse en una discoteca con un chico al que ella encontraba parecido a Leonardo Di Caprio. Esa es la idea del entregador, la de un pibe conocido en el que ellas confían, y que lamentablemente las deja en manos de tipos que las terminan abusando y asesinando.

- El dato del póster o de que el chico se pareciera a Leonardo Di Caprio da cuenta de la inocencia de estas niñas...

- Absolutamente. Realmente una inocencia adolescente. Muy vulnerables ellas, muy expuestas. En el sentido de que todavía no degustaron lo malo de la vida, no aprendieron a desconfiar, en ese sentido expuestas. Que están con la fantasía del amor, del romance…y quizás eso también puede ser muchas veces una trampa mortal. Pasó, como te decía anteriormente, en el caso de María Soledad Morales. El papá de Paulina Lebbos también tiene una idea de que sucedió algo así, de que en las manos de los “hijos del poder” la puso su pareja, alguien en quien ella confiaba mucho. Se repite constantemente esta figura, sobre todo en los casos de chicas muy chicas.
Este libro me puso en un camino que no era el mío, porque yo siempre me dediqué a la poesía pero “Interrumpidas” abrió como una tangente. Estuve yendo a muchos colegios, sobre todo el año pasado, a hablar con los chicos y las chicas. Y tocar estos temas, el de la confianza, en quién confiamos, qué es amor, qué no es amor, qué es invasión, cómo empieza la violencia en los noviazgos…

- Cuando empecé a leer el libro me llamó mucho la atención encontrarme con el caso de Alicia Muñiz, que por la época no estaba catalogado bajo la idea de femicidio todavía. Monzón fue sentenciado solamente a 11 años de prisión, y su pena fue atenuada porque había consumido alcohol, como si hubiera sido algo que lo justificara. ¿Cómo fue ese proceso de selección, donde los casos más recientes que marcaron la agenda del último tiempo se encontraron con casos que tienen que ver con finales de los ’80 en retrospectiva?

-Mirá, la selección fue totalmente aleatoria y tuvo que ver con lo que generó impacto en mí. En ese momento yo era muy chica y quizá los veía desde un lugar diferente. En este momento, quizá los veo desde un lugar de madre. Incluso los casos más recientes, bueno, hay algunos muy mediáticos, como el de Ángeles Rawson. Cuando fue lo de Ángeles, más o menos para la misma época, fue abusada y asesinada Juana, la niñita qom que también aparece en el libro. Vos decís Ángeles Rawson y todo el mundo sabe qué pasó, pero si hablás de Juana nadie la conoce. Algunos casos son muy mediáticos y me impresionaron por ese lado. Otros no lo fueron tanto, pero me impresionó la crudeza. Y además por esa cosa de que todo el mundo estuviera tan pendiente de lo que había sucedido con la nena blanca de Palermo…y Juana quedó medio como a la deriva. En el libro está también el caso de Yanela, una nena de Berazategui, que tampoco fue demasiado mediático. Pero por la zona, el lugar, el hecho de tener en común gente que la conocía y que me contaba acerca de ella. Ese caso no fue tan mediático, por ahí a mí me tocó desde otro lugar, por el hecho de poder compartir con gente que la conocía cómo era ella, una nena que tuvo un final terrible. La selección entonces fue totalmente aleatoria, tuvo que ver con lo que me pasó a mí con esas mujeres y con esas niñas.

Y le tuve que poner un punto al libro. Lamentablemente podría seguir escribiéndolo hasta la eternidad, porque los casos cada vez son más y más. Y cuando “Interrumpidas” comenzó a circular, empecé a recibir muchos mensajes, muchos mails de familias que me preguntaban si sus hijas o hermanas estaban en el libro. Porque 30 casos es nada dentro del muestrario enorme que tenemos de femicidios y de violencia contra mujeres y niñas. Hasta me sentía culpable de decirles “no, no está”, pero también pasa que hay casos que son muy parecidos unos a otros, y también quise en la selección poner de manifiesto diferentes situaciones. Como la de Wanda Taddei, por ejemplo. Después de lo de Wanda hubo muchísimas mujeres que fueron prendidas fuego por su pareja, pero quise tomar algún caso que fuera emblemático y que de algún modo representara a las mujeres que murieron de esa forma.

- En octubre de 2015 vos presentaste el libro en la Biblioteca Nacional, y en la presentación estuviste acompañada por las mamás de Lucila Yaconis y Wanda Taddei, por el papá de Natalia Melmann. ¿Vos les acercaste la propuesta, o ellos te contactaron al enterarse del libro?

- En el caso puntual de Isabel Yaconis, le hice llegar el libro, porque es fácil llegar a ella y contactarla, está en la “Asociación Madres del Dolor”. Beatriz Regal y Gustavo Melmann llegaron a través del libro. Son personas que fueron apareciendo cuando los poemas dedicados a sus hijas llegaron a sus manos y a sus casas. Con respecto a la presentación, yo quería hacer algo que no tuviera que ver conmigo. Quise correrme porque me parecía que las protagonistas eran ellas, no yo. El banner de la presentación lo hizo una amiga mía, y tiene las caras de estas mujeres y niñas. Si bien hubo un pedacito chiquito en el que se habló desde lo literario del libro, gran parte de la presentación tuvo que ver con hablar desde el lugar de padre/madre de una chiquita asesinada, y de todo lo que uno puede aprender de esos padres…realmente gente inmensa, están peleando para que no le pase a nuestros hijos lo que lamentablemente le pasó a los de ellos, es súper respetable y admirable que lo hagan. También en la presentación estuvo la mamá de Ángeles Rawson, junto a su mamá, estaban en pleno juicio (o terminando el juicio) así que ella prefirió acompañar desde el silencio, pero estuvo sentada en primera fila. Fue una presentación con muchísima gente. Y realmente escuchar a los padres fue muy fuerte, es muy muy fuerte.  Es una experiencia que a todo el que pudo vivirla lo transformó. Porque una cosa es leerlo en un diario, verlo en la televisión, y otra cosa muy distinta es escucharlo en primera persona “le pasó a mi hija, me pasó esto, mi hija era así, mi hija tenía estos sueños”. Realmente es una experiencia que te cambia y te transforma, te hace más sensible, te abre de otra manera al dolor.

- ¿En dónde puede la gente conseguir el libro “Interrumpidas” y tus otros poemarios, Raquel?

- En general, los libros los vendemos en las presentaciones, muchos también envié por correo a gente del interior. Es uno el que comercializa los libros, en una suerte de “circuito paralelo” al “circuito oficial” que es el que está en las librerías. Aquellos a quienes les interese conseguir alguno de mis libros, pueden contactarme vía Facebook (Raquel Graciela Fernández) o en mi blog “Pan con Cicatrices”.

- Muchas gracias por contarnos acerca de este libro, que a pesar de lo terrible es también muy necesario.

- Gracias a ustedes por dar a conocer este trabajo que, más allá de que sea mío, me parece que es un trabajo importante para visibilizar y tener presente…que es un poco lo que uno trata todo el tiempo de hacer con las marchas, con lo que hacemos cada día yendo a los colegios o a distintos lugares a hablar y a hablar y a poner sobre el tapete el tema.


(Entrevistan María Macarena Sánchez Volpe y Paula Daporta. La entrevista completa se escucha en https://ar.ivoox.com/es/11916973)


lunes, 23 de mayo de 2016

Aquí, allá y en todas partes (Paul en Argentina 2016)


Por Alejandro Di Donato y Facundo Di Cuollo


Paul estuvo entre nosotros. Con nosotros. Por tercera vez, luego de casi veintitrés años de su primera visita y seis de su segunda. Decir que volvió a deleitarnos es injusto si tenemos en cuenta la capacidad con la que logra mantenerse vigente y la manera en la que siempre renueva los espectáculos que brinda, gira tras gira.

Es un artista que saca a pasear sus canciones con lujo y elegancia, que las lleva por todas partes, las disfruta, las crea y las recrea, siempre en crecimiento constante, que no nos “vuelve a...” sino que siempre genera nuevas respuestas, nuevas emociones, cada vez más fuertes que las anteriores. ¿Pero cómo hacer para describir estas emociones sin caer en lugares comunes? ¿Cómo hacer para transformar en palabras lo vivido la noche del jueves 19 de mayo en el estadio Ciudad de La Plata?

Paul parece un tipo joven, más allá de los setenta y tres años que conlleva con distinción. Agarra el bajo, la guitarra eléctrica, entra en calor con rapidez a pesar de la gélida noche, luego se dirige al piano, toma la guitarra electroacústica, el ukelele, se sienta frente al teclado. Varía incansablemente. Toca solo, rodeado de los majestuosos músicos de su banda, asume la voz de mando, hace coros. Interactúa con el público, habla en español, en inglés, en una mezcla de ambos. Se esfuerza en demostrar que es un ser humano normal, de carne y hueso como cualquiera de nosotros, pero no lo consigue. Cada simple paso que da parece provisto de un misticismo único e irrepetible que no tiene otro fin que el éxtasis y el divertimento popular.

“Vanguardia es vigencia”, parece sugerir en cada visita transatlántica, Sir James Paul. Y entre intro e intro de cada tema -en un fluido y entretenido castellano-, nos pregunta “¿qué onda, che?”, nos cuenta sobre “tres conejos en un árbol”, sobre el primer tema que grabaron Los proto-Beatles, sobre las desventuras del Paul joven y su “amigo John”... Nos cuenta mucho. Y todo lo que no nos cuenta, nos lo canta. Y nos emociona. La frontera de expectativas se diluye prácticamente cuando nos encontramos con ese primer anochecer de un día agitado.

Luego todo sucede demasiado rápido, como en un sueño agradable, que nos deja con ese gusto dulce en la boca. El show se acerca a su fin y uno se pregunta que cómo puede ser, si empezó hace un ratito nomás. El tiempo se desvanece, se transforma en lágrima, en fascinación, en grito desbordado. Ya nada importa, sólo lo que se acaba de vivir. No importa la hora, el frío, la larga distancia que hay que atravesar para volver a casa. Al día siguiente también se trabaja, también se estudia, y sin embargo uno se pregunta cómo hacer para conciliar el sueño.


Por todo lo hecho y lo obtenido a lo largo de su carrera, tranquilamente Paul podría estar disfrutando de unas largas y merecidas vacaciones. Pero no, está acá, con nosotros, porque ama lo que hace, quizás más de lo que nosotros amamos lo que él hace. Cada vez que termina una canción alza el bajo, o la guitarra, bien alto, ofrece el instrumento de turno a la vista del público, de todos nosotros, en clara demostración de gratitud hacia la música. Lo repite canción tras canción, como en una especie de ritual a través del cual nos explica por qué aún está allí, arriba del escenario, sin intenciones de abandonarlo. Por qué, a pesar de todo el tiempo que supimos esperar este momento, se despide con un “hasta la próxima” y nosotros le creemos, completamente seguros de que cumplirá con su palabra.

La palabra no debida (Qué se dice, cuando se dice lo que no se quiere decir)


Por Karina Fuentes y Paula Daporta*


Equivocaciones, actos fallidos, furcios, chicanas, bromas. Inconscientes traviesos. Cinismos extremos.

Ya de entrada. En los festejos por los resultados de la primera vuelta presidencial, María Eugenia Vidal primereó con una frase que quedará para la historia "Cambiamos futuro por pasado...". En el cierre de campaña en Jujuy, Mauricio Macri nos anunciaba que se venía “la Argentina de trabajo y POBREZ…progreso para todos“

Siguieron otros. Ya como presidente en ejercicio en el medio del tarifazo, mientras se inauguraban en Quilmes obras públicas (realizadas por el gobierno anterior), Macri aseguró que estaba “intentando hacer lo MINIMO posible para tratar de que acompañemos todos juntos este proceso”. Ya envuelto (y desenvuelto por los medios de comunicación hegemónicos) en los Panama Papers nos decía mirándonos a los ojos a través de la pantalla de televisión que “Mañana me voy a estar presentando en la Justicia Civil, para APARENT… pedir una declaración de certeza”

No se requiere extensos conocimientos de psicoanálisis para relacionar estas diversas, múltiples y recurrentes situaciones con aquello que Freud llamó lapsus. Sospechamos que no se trata de simples coincidencias en las que se dice lo contrario a lo que se quería decir. Nada de picos de stress, de inexperiencias o de arrebatos. Hay discursos que se vuelven insostenibles, para quienes los pronuncian. Palabras que se escapan. Convicciones inhibidas que afloran involuntariamente, haciendo que el inconsciente brote mostrando los deseos reales, ocultos o reprimidos.

Los referentes del Pro vienen cometiendo reiteradamente este tipo de actos fallidos, en medio de discursos que distorsionan, confunden y ocultan. No es casualidad decir, lo que no se quiere decir. Más aún lo que parecería que se quiere ocultar. Sostenemos que estos episodios tienen un correlato con la deconstrucción y construcción política que se pretende (des) montar.

La derecha en nuestro país nunca antes había logrado aglutinar tanto consenso dentro de las reglas de juego democrático. Sabemos que el triunfo no fue político, sino de marketing. La banalidad política, los globos, las formas, el discurso zen, la autoayuda, la felicidad nombrada y anunciada dan los tonos del ritmo del decir actual.

Si analizamos el discurso “Pro”, encontramos una intencionalidad de confundir, divertir y distorsionar. Mezclan casi de manera sistemática temas serios con chicanas. Bajo la luz artificial del dialogo vacio no se responden preguntas y se excusa. Se aturde. Se bromea. No se toma en serio. El “esa te la debo” como registro de época. Hay un decir que se repite hasta el hartazgo. Y como única voz sonante, en la que todo el tiempo excusan inocencia, una no responsabilidad, mezclada con aires de grandeza. Esto, al tiempo del alejamiento de voces disidentes en los medios masivos de comunicación, refuerza un llamado a la no reflexión y aturdimiento.

Llega un punto en donde cabe la pregunta si realmente estamos frente a inoperantes que no pueden sostener un discurso coherente o verdaderos cínicos. Fácil y rápidamente concluimos que es un poco de ambas cosas, pero parte todo de una misma cuestión. No son capaces de interiorizar un discurso que claramente no les pertenece. Los intentos de tantos asesores no terminan de dar sus frutos. Los esfuerzos se terminan diluyendo en estos segundos de rebeldía del decir. Resistencias, que por ellos mismos comienzan.

Martiniano Molina confundiendo un tema de vialidad con un espacio de Derechos Humanos nos despeja dudas. Por confusión o cinismo, intencionalmente o no, todo suma a la estrategia discursiva. Desacreditar, negar o bromear es parte de un proceso en el que se busca vaciar de contenido procesos varios de lucha, memoria y sobre todo análisis de la coyuntura actual.

En tanto, nos encontramos frente a un programa político económico de transferencia de recursos hacia los que (siempre) más tienen, con una consecuente pérdida de derechos para el resto de la sociedad. Podemos pensar en un plan sistemático de exclusión. No hay puntada sin hilo. No hay lugar a dudas. Hay rapidez. Hay eficiencia. Hay experiencia previa. Hay saberes adquiridos. Hay una intencionalidad. Pero también hay palabras no debidas que se escapan.

Al sinceramiento económico, pareciera que le sigue un sinceramiento discursivo. Viene a decir la verdad. El lapsus deviene lo intencional. En la mentira del discurso zen, la palabra no debida.

No es que haya doble discurso. Lo que se dio fue un enmascaramiento de intenciones. Fue necesario para los grupos de poder real transformar sus verdades en discursos vacios para ganar las elecciones. El hacer esta en los hechos y acallados en el decir. Pero la palabra desobedece, se escapa. Porque la mentira no se puede sostener. Porque la palabra puede más.

Cuando pensamos en la palabra desde las diferentes trayectorias de lucha en el campo popular, la encontramos siempre íntimamente relacionada con la acción. La palabra en sí, como motor del hacer. La palabra apasionada, revolucionaria… hasta políticamente incorrecta.

Para la derecha, la palabra viene a paralizar. A convocar a la no acción, a la quietud, al bienestar y a la felicidad nominada. La felicidad se anuncia, se espera, se añora, se promete. Por eso la felicidad se espera y sobre todo se contempla en otros. No importa la obscenidad de la saturación del discurso autorizado por los medios de comunicación hegemónicos, tampoco su silencio. La palabra no importa. Importa la imagen construida. La política es publicidad políticamente correcta.

Esta modalidad discursiva opera generando una sensación de negación absoluta de la realidad, aun cuando la negación del decir se rompe en el acto fallido o chiste.

Podría pensarse que el significante vacio es el que habilita la construcción de hegemonía en esta fase de “neoliberalismo careta”. El no decir es el que crea la ilusión de un discurso universal. Hegemonía vacía, de oídos que no son sordos. Sino de ojos que son ciegos. No hay oídos edulcorados. Hay ojos que prefieren no ver. No existe “ver para creer”. Solo una necesidad imperiosa de creer. Deseo de ser y pertenecer. Sea cual sea el precio. Sean cuales sean las condiciones materiales que se afectan.

Frente al blindaje mediático y el llamado acatado a la dominación del hacer- no pensar, las estrategias de intervención tendrán de valerse de nuevas herramientas que intenten romper los mecanismos de defensa de estos inconscientes colectivos que se niegan a hacerse cargo de lo que lograron con ellos hacer. Tal vez los otros inconscientes nos den una manito… tal vez solo su hacer los reafirme. Tal vez el decir de lo que no se debe decir termine por hacer ver lo que no se quiere ver. 




*Para Blog de Lo Menos Pensado - Programa Radial. Lunes de 21 a 24 hs por www.radiobarbarie.com.ar